Quienes corren cada mañana por sus veredas, o aquellos que llevan sus niños a jugar, son solo algunos de los testigos del deterioro que sufre el Parque de la Paz, al sur de la capital.
Poca iluminación, descuido de las canchas, senderos sin asfaltar, pocos juegos para los niños y deficiente seguridad constituyen algunas de las quejas más comunes.
Tanto el administrador del Parque, Carlos Enrique Sandí Angulo, como Rafael Bustamante, director de Parques y Recreación de la Dirección General de Educación Física y Deportes, reconocieron esos problemas, los cuales atribuyeron a la falta de dinero y de personal.
Sandí, quien desde hace siete meses está a cargo de la administración, incluso dijo desconocer a cuánto asciende el presupuesto de esa instalación. "Es que yo llegué aquí de la noche a la mañana... no me explicaron nada", alegó.
No obstante, aseguró que ha hecho todo lo posible para mejorar las instalaciones. Incluso mostró materiales ya adquiridos para llevar a cabo diversos arreglos, entre ellos, la reparación de las mesas para picnic.
Poco dinero
Al margen de las explicaciones y excusas, el público que asiste al parque no esconde su descontento. Tal es el caso de Luigi Meneses Quevedo, que utiliza las veredas del Parque para correr. Como se hayan en mal estado, habló con el administrador, y este le dijo que en enero pasado asfaltarían los caminos. Pero la promesa no se ha hecho realidad.
Otros preguntan por qué no funciona la fuente o por qué las llaves de los tubos siempre están malas. (Véase recuadro).
Según Bustamante, el mayor inconveniente es el poco personal de que disponen para atender las necesidades del Parque -cinco empleados-. La carencia de plazas y de dinero, añadió, les impide contratar más funcionarios.
El Ministerio de Hacienda debe girar un presupuesto anual de ¢32 millones al Parque de la Paz. Pero, de acuerdo con aquellos, en 1994 solo contaron con ¢8 millones, y en 1995, únicamente con ¢5 millones.
"Arrastramos un elevado déficit y, aunque este año sí giraron lo correspondiente, mucho lo usamos para pagar deudas. No es culpa de nosotros", argumentó Bustamente.
El resto del dinero será empleado para varios arreglos: una inversión de ¢6 millones para arreglar los módulos, ¢18 millones para reparaciones grandes y ¢4 millones usados en adquisición de maquinaria.
¿Y la seguridad?
Aunque reconoce que el principal problema del Parque es la delincuencia, ya que se roban desde los árboles hasta los servicios sanitarios, Bustamante dijo que "es muy caro instalar la iluminación porque el parque es muy grande...".
El lugar cuenta con dos encargados de seguridad, y durante el día recibe apoyo de la policía montada. Estos se retiran a las seis de la tarde. De seis de la tarde a seis de la mañana, el vigilante de turno sólo cuida los pocos sitios donde hay luz pues en el resto es muy peligroso, reconoció el guarda Alberto García.
Hace no mucho, este lugar era escenario de cursos de joyería, pintura, cerámica, tintorería, etc. pues aquí estaba la sede de La Casa del Artista. Esta agrupación se trasladó a Guadalupe, y sus instalaciones en el Parque están abandonadas.
Sandí lanzó un llamado a los vecinos para que se acerquen a colaborar en lo que deseen, como con alimento para los patos, a los cuales algunas veces no hay qué darles.
El Parque de la Paz, que fue inaugurado en setiembre de 1989, cuenta con un poco más de 47 hectáreas y alcanzó una inversión de ¢550 millones.
Quejas con rostro
Juegos en mal estado, caminos con poca iluminación o imposibilidad para tomar agua son algunas de las observaciones que hicieron los visitantes del Parque de la Paz al ser consultados por La Nación.
Juan Carlos Granados, vecino de Zapote, consideró que el principal problema que hay en el Parque es "la falta de juegos para los niños pequeños, menores de 8 años, por ejemplo", pues el play no les ofrece muchas opciones.
"Los juegos para niños no están en buen estado, y por la noche es peligroso caminar por la falta de iluminación: no se ve nada", aseguró Lucitania Castro, quien vive contiguo al Parque. Ella cree necesario que se coloquen más bombillos por ese lugar.
"Las instalaciones están descuidadas, los tubos no sirven o están quebrados... Me gustaría que le dieran mejor mantenimiento para que se aproveche más", pidió Jorge Granados, vecino de las cercanías.