Las denuncias contra personas que supuestamente andan con un título falso bajo el brazo son pan de todos los días en el Ministerio Público.
La unidad de estafas del Poder Judicial recibe, en promedio, una denuncia diaria por este asunto, según se informó por medio de la oficina de prensa de la Corte.
Si bien no se llevan estadísticas sobre estos casos, se considera que su número aumenta y alrededor del 90 por ciento de las investigaciones se realizan por la tenencia de diplomas dudosos de bachillerato de educación secundaria.
Las cifras de la División de Control de Calidad del Ministerio de Educación Pública (MEP) confirman que la falsificación crece a paso lento pero seguro.
En 1997, se dio un boom , cuando se abrió el sistema de verificación de títulos. Ese año se consultó la veracidad de 1.160 títulos, de los cuales 12,9 por ciento resultaron falsos (150 certificados).
En 1998, aumentaron las consultas a 4.998, pero el porcentaje de falsos bajó a un 4,8. El año pasado este porcentaje subió a 5,73 por ciento y en lo que va del 2000, de los 1.428, el 6,44 por ciento eran falsos.
"Eso es alarmante, porque revela que hay una gran cantidad de títulos falsos que está circulando y funcionando para que algunos comiencen una educación superior o se inserten en el mercado laboral", informó Félix Barrantes, director de Control de Calidad del MEP.
Él confirmó versiones extraoficiales de la Corte, que aseguraron que se ha llegado a cobrar ¢80.000 o más por "otorgar" un título de estos.
Según la información del Poder Judicial, el principal problema es que es muy sencillo descubrir al que usa el documento, pero no al que lo vende.
Esto ha obligado a las universidades a tomar medidas, así como algunas empresas e instituciones que consultan al MEP cada vez que dudan sobre un certificado.
En las U
En las universidades privadas esto también se ha hecho sentir entre quienes llegan a matricular, según confirmaron jerarcas de la Universidad Latinoamericana de Ciencias y Tecnología (Ulacit), la Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA) y la Universidad Latina.
También se han detectado en el Colegio Universitario de Cartago (CUC).
Pero este problema no se limita a los títulos de la educación secundaria. El pasado 16 de febrero el Ministerio Público detuvo a un sujeto como supuesto responsable de presentar un diploma que lo acreditaba como abogado ante el colegio respectivo.
Según Álvaro Quesada y Guillermo Malavassi, rectores de la Ulacit y la UACA, respectivamente, en ocasiones algunas empresas les consultan sobre la autenticidad de un título. "No es la norma", afirmó Quesada.
En la Asamblea Legislativa actualmente está en espera un proyecto de ley del socialcristiano Jorge Eduardo Sánchez para crear un archivo especializado en registrar los títulos de educación superior.
Olman Vargas Zeledón, presidente de la Federación de Colegios Profesionales Universitarios, dijo que estaría de acuerdo en crear un archivo de diplomas siempre y cuando sea eficiente.
De acuerdo con la unidad de estafas del Poder Judicial, quien usa un título falso se expone a una acusación por uso de documento falso, mientras que quienes los "fabrican", podrían ser acusados por falsificación de documento público. Ambos se penan con prisión de uno a seis años.
Barrantes aseguró que el MEP tiene capacidad para verificar la autenticidad de todos los títulos de bachillerato que les consulten. El número de teléfono es el 255-2272.