Una de las grandes necesidades de los ciudadanos, la recreación, no es atendida, al parecer, como corresponde.
Más allá de las quejas por insuficiencia de agua o los huecos en las calles, la falta de áreas aptas para el esparcimiento es uno de los factores que más malestar genera en los distintos barrios y caseríos.
Montazales, acumulación de basura y destrucción de las distintas estructuras son algunos de los problemas que más evidencian los parques tanto en el área metropolitana de San José como en las zonas rurales.
A ello se suma la presencia nocturna de consumidores de alcohol y drogas, e incluso de personas que aprovechan la oscuridad y el monte para llevar a su pareja.
Estos problemas provocan la mayoría de las quejas de vecinos que, encerrados tras fuertes rejas, disponen de poco más que el garaje para que jueguen los niños.
Con ese panorama topó La Nación en un recorrido realizado por varias comunidades del área metropolitana, donde también hay casos de vecinos que se organizaron para dar mantenimiento a parques y canchas multiuso.
Labor de todos
Aunque en la teoría todos estos parques son responsabilidad de las municipalidades, asociaciones de vecinos se encargan de algunos de ellos y enfrentan dificultades para darles mantenimiento.
El principal obstáculo consiste en la falta de financiamiento para realizar la labor de vigilancia.
Por esa razón en ciertos barrios algunos vecinos tienen llave y se encargan de abrir y cerrar el parque todos los días. Ese es el caso de Marielos Sequeira en la tercera etapa del residencial El Encanto, en Calle Blancos de Goicoechea.
Esa comunidad dejó la llave en manos de doña Marielos pues se cansó de que los drogadictos usaran la estructura del play ground como refugio, incluso durante el día.
Eso sucede también en los parques de Cuatro Reinas y La Florida de Tibás; en Plaza González Víquez; en barrio Luján, Hatillo y dos área recreativas de San Sebastián (en San José), barrio La Granja de Montes de Oca y otros sitios en la ciudad de Turrialba.
Sin prioridad
Para Allan Mosquera, del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder), el problema es que los gobiernos locales han restado importancia a la necesidad de los ciudadanos de contar con espacios para alimentar su salud física y mental.
Con él coincide Rodrigo Jiménez, presidente del Frente Ciudadano de Montes de Oca, quien cree que las autoridades tienden generalmente a encementar las áreas verdes pues es más fácil darles mantenimiento.
“Lo que pasa es que como ciudadanos no hemos exigido el destino de recursos para parques públicos y zonas verdes y no hemos sabido explotar su utilidad”, dijo Jiménez.
Las excepciones visibles parecen ser los ayuntamientos de San José y Belén (Heredia), ambos con presupuestos multimillonarios.
Ólger Murillo, presidente de la Unión Nacional de Gobiernos Locales, estimó necesario recalcar que muchos parques públicos no son responsabilidad de los concejos.
Colaboró: Ramiro Rodríguez, corresponsal.