Todos cruzaban los dedos para que el delfín rayado sobreviviera y quienes estuvieron cerca de él hicieron lo posible por salvarlo.
Pero la enfermedad que dañó sus pulmones pudo más.
Tras casi dos días de lucha fuera del mar, el animal murió ayer, de madrugada, cerca de Playa Grande, en Guanacaste, donde lo rescataron el jueves.
Las causas exactas de su muerte se conocerán cuando que se hagan los análisis respectivos.
Ayer por la tarde los biólogos de la Fundación Promar (que se especializa en el rescate de animales marinos), evaluaban la posibilidad de hacer esos estudios en Playa Grande, o trasladar el cuerpo del animal a la escuela de veterinaria de la Universidad Nacional (UNA), en Heredia.
El animal, que no fue bautizado, era joven, medía 1,85 metros de largo y pesaba 90 kilos.
Este delfín hembra fue rescatado del mar, en Playa Grande, a las 2 p. m. del jueves. “Estaba muy débil. Desde las 11 de la mañana del jueves empezó a merodear por donde rompen las olas, hasta que llegó a la playa”, contó ayer el administrador del Parque Marino Las Baulas, Rodney Piedra.
“Varios compañeros hicimos una redada para ver qué pasaba pues es muy extraño que un animal así esté tan cerca de la playa.
“Una pareja voluntaria del parque –Neil y Hazel Garda– prestaron la piscina de su casa. Allí esperamos a los especialistas, que se hicieron cargo del animal hasta su fallecimiento”, explicó Piedra.
Esta no es la primera vez que se rescatan delfines en el país. En abril del 2002, encallaron 37 en Montezuma y Cabuya, en la península de Nicoya. De esos, 33 fueron retornados al mar.