Las 1.260 muchachas del Colegio Superior de Señoritas, en San José, tendrán que llevar su uniforme tal y como lo fija el reglamento interno de la secundaria.
Después de la protesta que realizó un grupo de estudiantes el lunes anterior, las autoridades del Ministerio de Educación Pública, dijeron que la directora aplica correctamente la normativa del centro educativo.
Rocío Solís, coordinadora de la oficina de la Niñez y la Adolescencia del MEP, explicó que ella fue al lugar y se comprobó que no se están violentando los derechos de las estudiantes.
Las alumnas de décimo año reclamaron por los zapatos, el largo de las faldas, el tamaño de los aretes, la utilización de pulseras.
“Recordemos que a los muchachos debemos ponerles límites, es parte de la formación integral de los jóvenes”, dijo Rocío Solís.
Este punto también lo defiende la directora del Superior de Señoritas, Lísbeth Herrera.
“El uniforme es parejo para todos. Llevarlo correctamente es parte de los límites para la formación de los jóvenes, no se puede ver como un castigo”, comentó Herrera.
Agregó que se mantendrá el largo de las enaguas, los aretes deberán ser pequeños, no se permitirá el uso de “tiliches”, y se avaló la utilización de cinco tipos diferentes de zapatos.
“No nos pueden decir que no somos flexibles, pero tampoco les podemos permitir que lleguen como quieran a la institución, como tampoco se permite que lo haga un trabajador en su centro laboral”, concluyó la directora.
Existen colegios públicos que tienen sus propios uniformes, pero el permiso lo debe otorgar el MEP. Para eso, se debe solicitar un año antes.