Ella jamás sale a cuento en los discursos de plaza pública; ni siquiera asoma su nariz distinguida en los debates universitarios, ni mucho menos barniza la demagogia televisiva: uno teme que a la gran dama Cultura la conviden de piedra en los planteamientos políticos de los partidos mayoritarios; el último y casi vacío vagón del tren del programa de gobierno.
Sin embargo, la investigación en ambos programas la invita y no de piedra, con algunos resultados interesantes. Para el PUSC, la prioridad en el ámbito cultural es la descentralización, tanto de las acciones, como de las zonas de influencia: coincide con el PLN en la mayor proyección a las comunidades y delegación de responsabilidad en los gobiernos locales.
Ambos procuran mayor participación ciudadana y concuerdan en su concepción primaria de la cultura, como fuente de identidad nacional.
Las diferencias surgen en la elaboración de las propuestas, más concretas en el caso del PUSC.
Quisimos entrevistar a una persona por cada uno de los partidos. Astrid Fischel, candidata a la vicepresidencia de la República por el PUSC, dedicó una tarde, mientras que del PLN enviaron las respuestas por escrito, a través de Jorge Urbina.