
El calendario litúrgico de la Iglesia católica ya marca una de las celebraciones más visibles del tiempo ordinario: Corpus Christi se celebrará el jueves 4 de junio de 2026, aunque en muchas diócesis la solemnidad se trasladará al domingo 7 de junio para facilitar la participación de los fieles.
La fecha aparece oficialmente como la solemnidad del Cuerpo y la Sangre Santísimos de Cristo, una celebración dedicada a la eucaristía y a la creencia católica de la presencia de Jesucristo en el pan y el vino consagrados.
Cada año, la festividad llega después de Pentecostés y del domingo de la Santísima Trinidad. En ciudades de tradición católica, la fecha suele transformar calles y templos con procesiones, altares y actos litúrgicos que giran alrededor de la custodia que transporta el Santísimo Sacramento.
El nombre Corpus Christi proviene del latín y significa “Cuerpo de Cristo”. La celebración nació en la Edad Media y terminó por consolidarse como una de las solemnidades más importantes del calendario católico.
Según Vatican News, el origen de la fiesta se remonta al siglo XIII y está vinculado con Giuliana de Cornillon, una monja agustina belga que aseguró haber tenido visiones relacionadas con la necesidad de crear una celebración dedicada exclusivamente a la eucaristía.
La conmemoración comenzó de forma local en Lieja, actual Bélgica, en 1247. Años después, en 1264, el papa Urbano IV instituyó oficialmente la solemnidad mediante la bula Transiturus.
La expansión de la celebración no fue inmediata. Urbano IV murió pocos meses después de promulgar el documento y la aplicación de la fiesta quedó suspendida temporalmente. Más adelante, el papa Clemente V retomó la disposición y consolidó la solemnidad dentro de la Iglesia.
La tradición también quedó ligada a Tomás de Aquino, quien recibió el encargo de redactar los textos litúrgicos de la celebración. Algunos de los himnos escritos para Corpus Christi todavía forman parte de ceremonias católicas alrededor del mundo.
Con el paso de los siglos, la procesión se convirtió en uno de los elementos más reconocibles de la fecha. Vatican News señala que el papa Juan XXII impulsó esta práctica en 1316. Desde entonces, las calles pasaron a formar parte de la celebración religiosa, especialmente en países con fuerte tradición católica.
Aunque Corpus Christi se mantiene oficialmente en jueves, muchas conferencias episcopales permiten trasladar la celebración al domingo siguiente. La decisión busca aumentar la asistencia a las misas y actividades litúrgicas.
La solemnidad ocurre dentro del tiempo ordinario, el periodo del calendario litúrgico que se centra en la vida pública y las enseñanzas de Jesucristo, fuera de temporadas como Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua.
