Cuando se piensa en construcciones de adobe, lo primero que puede venir a la mente son edificaciones patrimoniales, muchas de ellas construidas hace más de uno o dos siglos.
El adobe utiliza ladrillos de barro mezclados con paja y agua, secados al sol. También usa otros elementos, como cal y arcilla. En algunos casos se vale de caña, madera y bagazo.
Desde hace más de un siglo se prohíbe el uso de este material para construir.
“Se prohibió después del terremoto de 1910 en Cartago, donde se cayó casi toda la ciudad y sobrevivieron algunas ‘cositas’. Lo que sobrevivió no era de adobe. Entonces, el presidente de Costa Rica (Ricardo Jiménez asumió días después del terremoto) toma una decisión que yo creo que es la primera legislación sísmica, y prohíbe construir con adobe, calicanto y bahareque”, manifestó Diego Hidalgo Leiva, investigador y coordinador del Laboratorio de Ingeniería Sísmica (LIS), del Instituto de Investigaciones en Ingeniería (INII-UCR).
Luego de eso, el código sísmico reitera en cada edición dicha prohibición. Hidalgo dijo que de esta forma se asegura que el país tenga edificaciones “sismo resistentes”.
Sin embargo, nunca se había investigado la resistencia del adobe a sismos de diferente intensidad. Por eso, un estudio conjunto del LIS y del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) busca determinarlo.
Para ello, se prepararon decenas de bloques o ladrillos de adobe y se construyó un muro con ellos.
“Como se prohibió hace más de 100 años nunca hemos hecho pruebas, entonces tendremos una base científica y técnica de lo que es el adobe”, explicó el investigador.
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¿Cómo se hizo el muro de adobe?

El muro de adobe se construyó y se estudia en un espacio del Lanamme. Se edificó con la técnica tradicional de San José. El experto puntualizó que las técnicas para obtener los bloques o ladrillos de adobe varían de país en país en incluso dentro de Costa Rica hay diferentes estilos.
La tierra con la que se elaboró es de San Pedro de Montes de Oca. Esto es importante, porque también las características de la tierra varían de lugar en lugar y puede haber diferencias en su resistencia.
Esta tierra se combinó con paja, como fibra vegetal y tiene una composición de arena para terminar de darles definición a los bloques.
Hidalgo explicó que las pesquisas consisten en hacer la caracterización mecánica del muro. Es decir, saber cuánto resiste el muro, pero también cuánto resisten los bloques que lo componen.
Se esperaría que, aunque estén hechos de tierra, su resistencia sea similar a la de una piedra blanda.
¿En qué consiste el estudio con el adobe?

En el espacio destinado en el Lanamme se instalaron unos pistones hidráulicos que empujarán lateralmente al muro y generarán desplazamientos que van a compresionar y a tensionar la estructura de adobe. Esto simulará un sismo, es una prueba estándar, explicó Hidalgo.
“Esperamos ver una falla que llamamos de corte y la parte central del muro va a generar grietas en diagonal, que son las que vemos en las viviendas. Con eso esperamos ver la capacidad ante cargas sísmicas cíclicas. Es un criterio que el código sísmico pide verificar”, dijo el especialista.
Una vez que se tengan resultados se sabrá cuánto puede resistir un muro de adobe un movimiento en nuestro país.
“Esto nos dirá, con criterios técnicos ingenieriles si tiene o no la resistencia mínima que el código sísmico exige para cualquier construcción en el país”, comentó el ingeniero.
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Adobe: material histórico, pero delicado

Hidalgo insistió en que este es un material muy delicado si se quisiera utilizar de nuevo en construcciones. Enfatizó que el equipo no quiere legalizar el adobe, quiere estudiarlo.
“Es de tratar con pinzas. Hay que ser muy delicado con esto del adobe. Hay un interés de ciertas agrupaciones en retomar parte de estas construcciones porque sí tiene cosas muy positivas, por ejemplo el impacto de huella de carbono de una construcción con adobe es muy bajo”, precisó el profesional.
La huella ecológica es muy baja con el adobe porque se usan productos locales: tierra, un poco de arena, cal, paja o algo vegetal “que amarre”, indicó. En cambio, con el concreto se tiene que importar acero, quemar búnker para que en un horno de alta temperatura se genere el cemento, transportar la arena de un quebrador que puede estar a varios kilómetros.
“Con tierra se quita el costo de la huella de carbono, pero es un material muy frágil”, especificó.
La opción podría estar en que el adobe que se utilice en construcciones no lleve la responsabilidad de resistir el peso del edificio y mantenerlo en pie durante un movimiento, pero, además buscar la forma de reforzarlo.

“Si a mí se me ocurre cambiar esta pared por un muro de adobe, tengo que garantizar que no se caiga, pero no que sea responsable de la seguridad del edificio. Que no resista el terremoto, pero que igual sea seguro”, aseveró.
Por eso esta investigación es muy importante, expuso Hidalgo. Si el resultado es que es un material que no cumple con lo que pide el código sísmico, “pues ya es una conclusión, y demostramos con datos técnicos y científicos que no es un buen material y cerramos el capítulo”.
“La evidencia del terremoto de Cartago fue observacional, aprendimos de una lección. No tratamos de traer a la vida algo que no sabemos hasta dónde funciona, tratamos de ver qué es lo que no se comporta bien y quizás con pequeñas cosas de tecnología actual: agregarle algún refuerzo por aquí o por allá sea suficientemente bueno para que cumpla con lo mínimo del código sísmico”, subrayó Hidalgo.
“Eso será en los próximos años, pero podríamos decir, ¿queremos usar adobe? entonces que sea un adobe moderno, un adobe pensado en las condiciones que nos exige la normativa de un país tan sísmico como Costa Rica”, concluyó.
