Aunque la evidencia evaluada por expertos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) no demuestra que se haya producido sobreirradiación en el acelerador lineal, existe todavía un faltante de información para descartar del todo la posibilidad de un accidente radiactivo.
En el informe presentado por la OPS a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el pasado 21 de marzo, se insiste en la necesidad de contar con más datos para terminar, entre otras cosas, el estudio histopatológico (sobre posibles daños en los tejidos) a dos pacientes atendidas en una de las dos empresas privadas que ofrecen el servicio en el país.
"Los informes parciales representan un riesgo, el cual, tratándose de procedimientos como el de radioterapia, siempre se debe evitar, por lo que será muy necesario recibir la información que se ha solicitado sobre los estudios histopatológicos realizados a las pacientes estudiadas".
Esa solicitud la hizo Philippe Lamy, representante de la OPS en Costa Rica, a Rodolfo Piza, presidente ejecutivo de la Caja.
Limitantes
El extravío de equipo especial para evaluar la calibración, que la OPS achaca a una compañía aérea, también impidió contar con más datos sobre la calidad de esas mediciones de radiación en todas las máquinas de teleterapia y braquiterapia del país.
En principio, según el documento, los centros privados y los de la Caja cumplen con el programa de garantía de calidad, aunque llama la atención a todos por los "serios problemas" con los recursos humanos, que fueron calificados por los expertos de la OPS de "insuficientes".
La OPS realizó estudios en diciembre y febrero pasados tanto para evaluar la posibilidad de sobreirradiación con el acelerador lineal (equipo que sirve para tratar cáncer) como para determinar la calidad de todos los servicios de radioterapia en las áreas pública y privada.
Estas evaluaciones se hicieron a pedido de la junta directiva de la Caja que, a partir de sospechas de médicos locales, decidió confirmar o descartar la posibilidad de un accidente radiactivo.
De la prueba documental analizada se concluye que no hay evidencia de sobreirradiación.