El Consulado General de Costa Rica en Managua es blanco de quejas de usuarios, molestos por supuestos problemas presentados con los pasaportes durante los trámites para sacar visa.
Un reportaje del noticiario nicaragüense de Canal 2 dio cuenta de las quejas de ciudadanos nicaragüenses cuyos pasaportes quedaron al parecer inservibles tras presentarlos en las ventanillas.
Esto porque, según los quejosos, hay pasaportes que han sido devueltos con timbres arrancados, lo que adultera el documento y los obliga a gestionar uno nuevo.
“Yo entrego mi pasaporte, me lo regresan y me dicen que tengo que tramitar de nuevo los timbres. Vi a tres personas más, de escasos recursos, a quienes estaban devolviendo por ese timbre. Seguramente sacan los timbres, los vuelven a pegar y los funcionarios se quedan con el dinero”, relató Jonathan Flores en el reportaje.
Cada timbre, requisito para trámite de la visa, tiene actualmente un valor de $20 (más de ¢10.000). Ese consulado es el más activo que tiene el país, con un promedio de 4.000 visas emitidas por mes.
El emisor de los timbres en Costa Rica es el Banco Crédito Agrícola de Cartago, pero la ley permite que el cónsul funja como intermediador y se apropie del 5% del valor de cada timbre, es decir de $1.
El cónsul general en Nicaragua, Víctor Láscarez, fue entrevistado por el noticiario. “Si tienen alguna denuncia, que la interpongan en las instancias correspondientes. Porque lo demás se llama chisme. Aquí nunca se van a quitar timbres”, respondió en el reportaje de dos minutos y medio, difundido el martes 28 de noviembre.
Ayer no se pudo localizar a Láscarez para ampliar su respuesta.
Consultado sobre el tema, el canciller costarricense, Bruno Stagno, negó conocer denuncia alguna sobre el servicio consular, pero también invitó a poner denuncias formales y anunció cambios en el sistema de timbres.
Láscarez admitió que vende timbres desde antes de asumir ese cargo, publicó el diario Al Día el 30 de agosto.
Una costarricense que fue al consulado a hacer los trámites de viaje para su empleada secundó las denuncias de la televisora y agregó que, cuando lo planteó a Láscarez, este le respondió con descortesía.
“Lo extraño es que este mal servicio está sucediendo desde que él está a cargo del consulado (el 3 de julio pasado)”, denunció María Jesús Banet, ingeniera industrial residente en Nicaragua.
En esta administración se decidió que la Cancillería pague el alquiler de la sede, el mantenimiento y el personal, rubros en los que el anterior cónsul, Gerardo Zúñiga, invertía $6.000 mensuales, detalló a La Nación el 29 de junio.