El presidente ejecutivo de la empresa Líneas Aéreas Costarricenses (Lacsa), José Guillermo Rojas, aseguró ayer que por el momento los aviones no cambiarán su imagen externa (la bandera de Costa Rica y el nombre) como parte de una estrategia comercial, pero confirmó la unión de los servicios administrativos y operativos entre las cuatro compañías que conforman la corporación salvadoreña Grupo Taca.
Aunque admitió que todas las directrices emanan de esa firma, señaló que Lacsa se seguirá manejando como una compañía aparte en lo que se refiere a sus servicios y rutas. Las otras aerolíneas ya adoptaron el símbolo de la unión (cinco lapas doradas) y próximamente todos los empleados, incluidos los de Lacsa, llevarán en su uniforme ese logo.
Rojas confirmó que se lleva a cabo un proceso de reorganización dentro del Grupo Taca y de Lacsa que tiene por objetivo centralizar algunos departamentos en los países donde esas funciones se realicen mejor. Señaló que, como parte de la política de reducir gastos, se despidió a 35 empleados.
Aunque el jerarca insistió en que no se está produciendo una "salvadoreñización" de Lacsa, la abogada Gloria Navas aseguró que como las directrices emanan de un grupo extranjero, las autoridades de Aviación Civil deberían quitarle el permiso de explotación del espacio aéreo.
Sobre eso, el director general de Aviación Civil, Héctor Monge, indicó que no existe ningún problema con los cambios que se den en Lacsa, puesto que el capital extranjero de la empresa no excede el 51 por ciento del total.
Posición importante
El Grupo Taca surgió de la alianza entre las cuatro aerolíneas centroamericanas Lacsa (Costa Rica), Nica (Nicaragua), Aviateca (Guatemala) y Taca (El Salvador).
Taca adquirió el total de las acciones de las otras tres aerolíneas y solo el 10 por ciento de Lacsa. No obstante, entre estas dos compañías se firmó un contrato para que esta última recibiera asesoría en administración técnica. En cuanto a la actual posición de Lacsa, que ha recibido un soporte económico de Taca por $34 millones (alrededor de ¢8.000 millones), Rojas dijo que esta es la aerolínea más importante del grupo. Asimismo, detalló los cambios más significativos que se han operado a raíz de la alianza:
El manejo de la contaduría y el mantenimiento de los aviones Airbus se hará en Costa Rica.
La tesorería del grupo estará en El Salvador.
Las reservaciones de las cuatro compañías estará centralizado en la aerolínea de cada país.
Se compra el combustible y los servicios de a bordo en conjunto, lo que ha significado un ahorro de $2 millones anuales para Lacsa.
Rojas detalló que la reorganización interna de Lacsa está completa en un 95 por ciento y no hay asuntos pendientes por resolver. No obstante, desconoce si se van a despedir más empleados en el futuro.
Conflicto legal
Según la abogada Gloria Navas, las autoridades gubernamentales deberían quitarle el permiso de explotación del espacio aéreo a Lacsa, puesto que la compañía, al ser manejada por el Grupo Taca de El Salvador, está violando la Ley General de Aviación Civil.
El artículo 174 de la mencionada ley establece que las personas físicas y jurídicas costarricenses son las únicas que pueden explotar servicios aéreos; además, obliga a que la mayoría del capital sea nacional y a que el control efectivo y la dirección de la empresa estén en manos de costarricenses.
La versión del jerarca de Aviación Civil, Héctor Monge, es que las únicas compañías que pueden explotar el espacio aéreo son aquellas en las que el 51 por ciento del capital esté en manos de costarricenses, caso al cual se adapta Lacsa.
"Hay que ser muy incauto para ignorar que si una empresas invierte millones de dólares y toma control de Lacsa es por que se está dando una absorción de la empresa nacional", agregó Navas, quien indicó que está preparando una denuncia formal para levantar un proceso administrativo en contra de los jerarcas de Lacsa.