
La Asamblea Legislativa aprobó anoche, por 39 votos a favor y 12 en contra, la destitución del contralor general, Álex Solís Fallas, por haber falsificado la firma de 27 familiares cercanos.
El acuerdo de los diputados posiblemente quedará en firme hoy, cuando se apruebe el acta de la sesión del lunes y se le notifique la decisión a Solís.
La de ayer fue la primera ocasión cuando una Asamblea Legislativa destituye al máximo jerarca de la Contraloría General de la República, órgano auxiliar del Congreso en la fiscalización de la hacienda pública.
Los legisladores que estuvieron en favor de la salida de Solís coincidieron anoche en que ese funcionario perdió el respaldo político del Congreso, lo cual hacía difícil su continuidad en el cargo.
Destacaron que la Asamblea Legislativa cumplió a cabalidad su papel al rectificar el error que cometió al nombrar a Solís.
Por su lado, los defensores del Contralor General adujeron que este no cometió ningún delito en el ejercicio de su cargo y que por eso no se le podía remover.
Además, arguyeron que durante su función se desempeñó con éxito y honradez.
El contralor Solís dijo anoche en una entrevista con este medio que respetaba la decisión de la Asamblea.
Agregó que su salida del órgano fiscalizador responde a intereses económicos de grupos afectados por resoluciones tomadas durante su gestión.
Los cargos
Los diputados que respaldaron la salida de Álex Solís le achacaron que omitió importantes reglas en su función como abogado y notario.
Según los congresistas, un informe grafoscópico elaborado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) encontró que Solís falsificó 27 firmas de familiares cercanos.
Este hecho riñe con el requisito de reconocida honorabilidad que exige el inciso c) del artículo 39 de la Ley orgánica de la Contraloría General de la República.
En la moción avalada anoche por el plenario se afirmó que la conducta seguida por Solís Fallas no lo hace digno para el desempeño del cargo.
También, que carece de la idoneidad moral exigible a un funcionario público de su nivel.
Las actuaciones anómalas de Solís como profesional en Derecho y notario público reflejan, a criterio de los parlamentarios, ineptitud y procederes incorrectos para ejercer el cargo de contralor general de la República.
El acuerdo aprobado en la Asamblea Legislativa traslada los seis informes elaborados por una comisión especial y el estudio grafoscópico del OIJ al Ministerio Público, al Colegio de Abogados y a la Dirección Nacional de Notariado.
Juego de números
Ayer, al inicio de la sesión del plenario, no había certeza acerca de una posible votación para destituir a Solís.
La sesión apenas arrancó con la presencia de 40 de los 57 diputados. Poco a poco se fueron sumando congresistas hasta un máximo de 52.
Aún así, la presencia de esta cantidad de diputados no aseguraba los 38 votos requeridos para la remoción.
Había temor de un "quiebre de votos" a favor de la permanencia de Álex Solís, sobre todo si la votación se realizaba en forma secreta.
El presidente de la Asamblea, Gerardo González, confirmó que la votación secreta no procedía. Su decisión fue apelada por los defensores de Solís.
Sin embargo, el plenario no avaló la apelación. Allí, el temor se disipó.
A las 6:40 p. m. se votó la destitución, después de que el tema estuvo seis meses en trámite en el Congreso.
Álex Solís Fallas fue nombrado el 2 de junio como contralor de la República en sustitución de Luis Fernando Vargas. Prestó juramente el 7 de junio y un día después asumió el cargo.
La subcontralora, Marta Acosta, sigue al frente del órgano mientras la Asamblea Legislativa nombra al relevo de Solís.