El Tribunal de Juicio de San José condenó con cárcel y el pago de una indemnización de poco más de ¢3.000 millones a tres exdirectivos del desaparecido Banco Germano Centroamericano.
Los condenados fueron apresados de inmediato ante el temor de una fuga.
El "por tanto" del fallo empezó a ser leído a las 3:45 p. m. y finalizó casi una hora después entre lágrimas, gritos y el desmayo de Eugenia Moiso, quien junto a Manuel Quesada fue absuelta de toda pena y responsabilidad.
La condena contra el costarricense José Angel Rodríguez y los alemanes Joaquín y George Von Keller puso fin a una serie de denuncias que empezaron a tramitarse desde 1991, cuando cerró la entidad y afectó las inversiones de unas 300 personas.
El tico fue condenado a 16 años y seis meses de cárcel, mientras que los europeos recibieron penas menores. Joaquín Von Keller fue sentenciado a 14 años y su hermano a 11 años y seis meses.
Todos fueron condenados por el delito de administración fraudulenta.
Según el artículo 222 del Código Penal, dicho ilícito se comete cuando con el manejo de bienes ajenos se perjudica a sus dueños mediante operaciones o gastos exagerados, se ocultan o retienen valores o son empleados de manera abusiva o indebidamente.
A parte de los años de cárcel, el tribunal condenó a los extranjeros y al tico al pago de aproximadamente ¢3.000 millones, de los cuales ¢1.000 millones corresponden a la suma que fue mal administrada. El resto es por intereses.
De acuerdo con el actor civil Vinicio Zamora, será difícil que los acusados paguen dicha indemnización, pues hasta el momento no registran bienes ni propiedades a su nombre.
"No hay noticias de dónde está el dinero ni tampoco hay registros. Será ilusorio recuperar algo", indicó Zamora.
A la cárcel
La fuerte indemnización que deberán pagar los condenados y las fuertes penas impuestas hicieron desconfiar al tribunal de los tres condenados. Por ello les dictaron un año de prisión preventiva para evitar una eventual fuga.
Al ahondar en los argumentos de esa medida, la jueza Jeannette Castillo explicó que el peligro de fuga es inminente porque el dinero nunca apareció, dos de los imputados son extranjeros y tienen relación con el costarricense Rodríguez.
Una vez finalizada la lectura de la resolución, los acusados fueron esposados por custodios de la policía judicial y trasladados a un centro penal. Las pocas pertenencias que llevaban se las entregaron allí mismo a sus abogados.