El ritmo de la concertina seguirá alegrando a las famosas fiestas de las chichadas de la región de Talamanca gracias a que uno de sus grupos musicales indígenas, Siba de Amubre, obtuvo este instrumento gracias a una donación de la Embajada de Alemania en un acto que se efectuó ayer en las instalaciones del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes (MCJD).
Quien la recibió, en representación de sus demás compañeros, fue el director de la agrupación, Mario Nercis, quien desde muy niño aprendió de forma autodidacta a tocar la concertina y lo sigue haciendo pese al accidente laboral que sufrió en su brazo izquierdo hace ya unos 15 años.
Para él, el sonido de este instrumento, el cual es un acordeón de tamaño pequeño, es muy sentimental, romántico y básico para los ritmos que su grupo interpreta.
El acordeón, según información proporcionada por el MCJD, es un instrumento popular originario de Alemania donde se le denominó piano de marineros, y sus variantes, como el caso de la concertina, se convirtieron en la base de la cumbia y el ballenato colombianos.
Según el consejero y encargado cultural de la Embajada de Alemania, Dieter Maliaga, el costo de esta concertina es de aproximadamente unos $650, alrededor de 200.000 colones. Su marca es Honner.
Maliaga explicó que esta donación es parte de la ayuda cultural y de cooperación de su país con Costa Rica.
Para el ministro de cultura, Enrique Granados, ello es una muestra de solidaridad y amistad entre ambos países.
El grupo Siba de Amubre, comentó Nercis, nació en 1997 y está conformado por siete integrantes, todos indígenas bribris de la localidad de Amubre, en Talamanca. Sus ritmos son variados como pasillo, swing, mazurka, y chachachá. Su música él la califica como de recuerdos.
Otros instrumentos que utiliza son la guitarra, el güiro, tumba, maracas y sabak (tambor tradicional indígena, de forma alargada y con parche de cuero de serpiente).