Una pareja de policías recorrió los pasillos del liceo Roberto Brenes Mesén, en Hatillo, durante los primeros dos días lectivos de esta semana.
En Desamparados, las autoridades del colegio de Gravilias organizaron una "patrulla secreta" de estudiantes para prevenir incidentes.
En Purral, Goicoechea, la directora del colegio hace votos para que la policía se acerque más a menudo.
La violencia y los problemas de inseguridad en instituciones educativas es un tema que se afincó permanentemente en la agenda de docentes y autoridades administrativas.
El caso más representativo ocurrió el lunes y martes anteriores, cuando Nuria Xinia Alvarado, directora del liceo Roberto Brenes Mesén, permitió que una pareja de policías patrullara dentro del colegio, luego de que dos desconocidos ingresaron por una malla en mal estado para agredir a un estudiante de noveno año.
No obstante, la funcionaria aclaró que no se trata de una medida permanente.
"Era una situación de emergencia y lo mejor que podía hacer en ese momento era aceptar la ayuda policial", explicó.
Por su parte, Ligia Fernández, directora del liceo de Purral de Goicoechea, manifestó que en su centro educativo el apoyo de la policía siempre es bienvenido.
"Lamentablemente, cuando hemos ocupado que manden algún efectivo tardan mucho en hacernos caso. La semana pasada había unos traficantes ofreciéndole droga a los estudiantes y la patrulla llegó hora y media después. Imagínese, ¡hora y media después!", se quejó.
El ministro de Educación, Guillermo Vargas, reconoció que la violencia interna y externa es un problema que afecta a la educación,
pero desaprobó la presencia de policías dentro de los colegios.
"Mañana (hoy) voy a hablar con la directora del Brenes Mesén para informarme sobre lo que ocurrió y analizar posibles medidas alternativas. Sin embargo, creo que la solución no es poner un efectivo en cada colegio, como a nadie se le ocurriría poner un policía a la par del sacerdote para evitar que se roben las cosas de la iglesia", dijo Vargas.
Patrulla secreta
En el colegio Las Gravilias, en Desamparados, cuatro guardas dos pagados por el Ministerio y dos por la Junta Administrativa se encargan de mantener el orden entre los 800 estudiantes. Pero los planes de seguridad no se quedan ahí.
Un programa denominado "Patrulla secreta", coordinado por el Departamento de Orientación, funciona desde el año anterior. Treinta muchachos hacen las veces de vigías y reportan cualquier situación anómala a los orientadores, en el marco de una estricta confidencialidad.
"Ni siquiera yo sé quiénes son", señaló Teresita Torres, directora del colegio.