Un hilo conductor hermana a tres accidentes sufridos por aeronaves operadas por la empresa Servicios Aéreos Nacionales S. A. (SANSA): los pilotos se alejaron sin previo aviso de la ruta adoptada en su plan de vuelo, ningún aparato sufrió fallas mecánicas, los tres se estrellaron contra una montaña y todos los tripulantes perdieron sus vidas junto a las de otras 33 personas.
Esta sucesión de hechos en común lleva a preguntarse si se trata de lamentables coincidencias o si detrás de las tragedias aéreas existió algún patrón de conducta en común.
Para intentar responder a esta pregunta La Nación entrevistó a pilotos, expertos internacionales en seguridad aeronáutica, al director de Aviación Civil y al gerente de Operaciones de SANSA.
La compañía que forma parte del Grupo TACA descartó la posibilidad de que exista un factor común entre los accidentes y negó además que existan incentivos salariales que pudieran influir en la conducta de sus pilotos durante los vuelos.
El director de Aviación Civil, Roberto Alfaro, fue más cauto y expresó que entre las autoridades existe preocupación por esos tres accidentes: en 1990, 2000 y 2001.
Alfaro agregó que después del accidente de agosto del 2000 cuando una avioneta de SANSA se estrelló contra el volcán Arenal, además de la investigación de rutina se abrió un proceso interno para establecer si la empresa violó las normas de seguridad aérea.
Opiniones divididas
Fernando Serrano, presidente de la Asociación de Pilotos Aviadores Costarricenses (Adepac), opinó que se trata de coincidencias, producidas por el abandono de los protocolos de vuelo en que incurren algunos pilotos.
Otros pilotos, como Manuel Peralta Volio, manifestaron que hay una causa común en los accidentes de SANSA, derivada de la ausencia de mapas con rutas nacionales (aerovías de baja altitud) y procedimientos de descenso certificados por las autoridades aeronáuticas.
La falta de estos elementos posiblemente induce a los pilotos a violar las reglas de vuelo, principalmente la de no volar a menos de 2.000 pies (611 metros) por encima del obstáculo más alto, en terreno montañoso.
Según Peralta, esta violación es frecuente en Costa Rica cuando los pilotos penetran nubes o mal tiempo sin un plan de vuelo por instrumentos.
"Mientras esto no se corrija advirtió Peralta tengo la certeza de que veremos otros accidentes similares y muchos muertos más".
Dos expertos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) analizaron el tema. Lo hicieron con la condición de mantener en reserva su identidad.
Uno de ellos consideró que una sucesión de tres accidentes con características tan similares no puede tomarse como casos aislados y que deben ampliarse las investigaciones.
El otro opinó que se trata de hechos aislados y enmarcó las tragedias en los estándares de la región centroamericana, que es después de África la zona donde más accidentes de este tipo ocurren en el mundo.
El fenómeno CFIT
Los percances en los que un piloto, sin sufrir una falla mecánica, pierde su orientación y se estrella contra el terreno se conocen como "Fenómeno CFIT" (impacto contra el terreno sin pérdida de control).
El profesor Robert Helmreich, de la Universidad de Austin, estado norteamericano de Texas, hizo estudios sobre este fenómeno y su relación con el "factor humano".
Según Helmreich, en los accidentes CFIT confluyen varias causas: abandono de los procedimientos de vuelo, falta de entrenamiento, exceso de confianza, equipos de navegación y la cultura de trabajo de las compañías.
Para prevenir accidentes CFIT existe un instrumento llamado GPWS (sistema de aviso de proximidad de terreno).
Este aparato compara dos señales independientes, calcula la altura del avión y le avisa al piloto antes de una colisión.
Pero, de acuerdo con Roberto Alfaro, en Costa Rica este instrumento será de uso obligatorio a partir del año 2004.
Otra recomendación para evitar accidentes CFIT es un sistema que permite conocer la conducta real de los pilotos durante los vuelos.
Con un aparato instalado en el avión es posible saber las alturas y rutas de navegación realmente utilizadas durante sus vuelos y las velocidades durante el despegue y el aterrizaje.
Estas auditorías, conocidas como LOSA, mostraron a las aerolíneas que una cantidad de pilotos adoptan, por exceso de confianza o incentivos por ahorro de combustible, rutinas de vuelo que resultan poco seguras.
Servicios Aéreos Nacionales aseguró que desde hace seis meses puso en marcha auditorías LOSA en sus vuelos, aunque hasta ahora no reveló cuáles han sido los resultados obtenidos.