Naranjo(Alajuela). Un tanque cisterna que cayó desde lo alto de un puente cargado de combustible mató a un matrimonio que estaba descansando en su casa y desató una bola de fuego que causó destrozos 50 metros a la redonda.
El accidente ocurrió a las 10:30 a. m. en el paso sobre el río Pilas, en la carretera que va del cruce de Naranjo hacia la ciudad de Naranjo, en Alajuela.
Las víctimas son el constructor José Antonio Vásquez Collado, de 38 años, y su esposa, Lorena Gutiérrez Jiménez, de 32.
Él estaba en una mecedora y ella en un sofá cuando el tanque, con más de 5.000 galones de combustible, cayó sobre su casa, ubicada bajo el puente, y los atrapó.
Sus dos hijos, que hacía unos minutos habían salido de la vivienda, se salvaron.
Paradójicamente, Wáiner, de 13 años, y Nixida, de 1 año y 9 meses, se habían fotografiado con su mamá poco antes en una pulpería cercana, con una cámara de un vecino. Ella, luego, retornó a la casa mientras los niños se quedaron atrás.
El cisterna, conducido por Ronulfo Araya Vásquez, de 42 años, había cargado el combustible en la estación de Recope, en La Garita, y se dirigía a depositarlo en una gasolinera en Naranjo.
En el percance, el cabezal quedó destrozado sobre el puente, que está ubicado antes de una curva; el tanque se desprendió y quedó abajo, junto al cauce del río.
En total, dos casas fueron destruidas por el impacto y las llamas, mientras que otras tres sufrieron daños parciales.
En la carretera, las llantas dejaron marcas de un frenazo de unos 75 metros de longitud. En cuanto al tanque, este habría volado unos 20 metros luego de que se salió de la vía.
“Le hicimos señas”
Dos mujeres que estaban pidiendo un aventón en el cruce de Naranjo, a unos 800 metros del puente, observaron el paso del vehículo.
“Le hicimos señas para que nos llevara, pero venía muy rápido. Le dije a mi amiga: no’mbre, este no va a parar”, contó Ingrid Navarro.
El trailero –hijo del dueño del Servicentro Palmares– dice que cuando descendía la curva que está antes del puente tocó los frenos al ver un pickup que salía de una calle paralela. Eso, asegura, ocasionó que el cisterna derrapara.
Tras el accidente, se produjo un “hongo de fuego” que alcanzó una temperatura superior a los 800.° centígrados, según Héctor Chaves, jefe de operaciones del Cuerpo de Bomberos.
Ese cisterna podía transportar entre 5.000 y 6.000 galones de combustible. Llevaba, en tres compartimientos, gasolina regular, súper y diésel.
“No hubo una explosión. El tanque sufrió fisuras al caer y por el movimiento el combustible produjo vapores. Lo difícil es saber qué sirvió como fuente de ignición: ¿un corto circuito, la mufla del tráiler, la fricción al caer...?”, dijo el bombero Chaves.
Aunque las llamas alcanzaron el cabezal que estaba volcado en medio puente, el chofer logró escapar tras romper el parabrisas.
En estampida, otros vecinos del sitio del accidente escaparon de las llamas por las laderas.
En cuanto al matrimonio, uno de los cuerpos apareció atrapado entre las llantas del cisterna y otro a escasos dos metros.
Puente afectado
El paso sobre el puente está regulado: solo pueden transitar vehículos livianos debido a que, con el calor, el acero se expandió y ahora se estudia su capacidad de carga.
Unos 50 bomberos atacaron las llamas desde distintos flancos. Emplearon seis máquinas extintoras y espuma para sofocarlo.
El fuego estuvo fuera de control durante poco más de una hora, de acuerdo con los registros del Cuerpo de Bomberos.
Colaboró Hárold Brenes, corresponsal