Elian Mongrío y Moisés Morales se convirtieron en los primeros chiquitos a quienes se les efectuó una cirugía a corazón abierto sin necesidad de transfundirles sangre. Ambas operaciones las realizó el equipo de cirujanos del Hospital Nacional de Niños, el 15 de abril.
Elian, de 12 años, y Moisés, de 5, sufrían distintas enfermedades coronarias que les impedían llevar una vida normal. Los médicos recomendaron la cirugía para evitar males mayores. (Véase nota adjunta).
Pero los niños son Testigos de Jehová y esto puso en jaque la recomendación médica, pues esta confesión religiosa, por cuestión de fe, no aprueba el consumo de sangre (esto incluye ningún tipo de alimento que contenga este líquido). En la parte médica, rechaza las transfusiones.
Horacio Meléndez, director del servicio de información sobre hospitales y comités de enlace de los Testigos de Jehová, explicó que esta visión está basada en pasajes bíblicos que mencionan evitar la sangre. "Nosotros no adoptamos una actitud suicida. No creemos en la curación por fe, por eso buscamos a los médicos, pero rechazamos las transfusiones", puntualizó.
Aunque esto, en principio, significó un escollo para los médicos, las discusiones entre el hospital y el comité de enlace de los Testigos de Jehová, permitieron la compra de los implementos para hacer las intervenciones sin transfundir sangre, explicó el jefe de cirugía de ese hospital, Gerardo Mora Badilla.
El procedimiento se caracteriza por el uso de fármacos sustitutos de la sangre, técnicas de ahorro de ese líquido y la utilización de filtros conectados a un circuito de bomba cardiopulmonar y de circulación extracorpórea. (Véase infográfico).
¿Qué hubiera pasado si la sangre de los niños es insuficiente y se hubiera necesita una transfusión? "Si se hubiera presentado alguna emergencia que hubiera puesto la vida en peligro, estaba claro que prevalecía la necesidad inmediata del paciente. Así es que si hubieran necesitado transfusión, se hace", respondió Mora Badilla.
El deber de asistencia del médico está contemplado, entre otras normas, en el Código Penal, cuyo artículo 332 señala que será reprimido con 20 a 60 días multa el funcionario público que ilegalmente omitiere, rehusare hacer o retardare algún acto propio de su función.
Elian y Moisés sientan un precedente para que otros niños sean sometidos a la misma cirugía. "Con estos dos pacientes se comprobó que el método es seguro y que no expone al chiquito a un riesgo adicional", dijo Gerardo Mora.
Otros antes
No es la primera vez que en el país se hacen estas operaciones. En el hospital México, el equipo de cirugía de tórax y cardiovascular las ha efectuado en adultos desde 1992.
"¿Por qué es diferente en niños? Un adulto puede tener unos 4 ó 5 litros de sangre. Pero en un niño el reto es mayor, porque se trabaja con mucha menos cantidad de sangre", explicó el cirujano Mora Badilla.
En el caso de Elian y Moisés, la diferencia está en el uso de un hemoconcentrador (encargado de separar el agua de la sangre). El aparato garantiza el reciclaje de la sangre del paciente y evita el uso de transfusiones.
Para efectuar la operación, es necesaria una bomba de circulación extracorpórea, que mantiene al corazón sin sangre en la cirugía.