En el siglo XVI los conquistadores del nuevo mundo descubrieron el gran potencial del cacao como fuente de energía , una cualidad que ha hecho del chocolate un sano placer que, en contra del mito, no crea adicción .
No es droga , ni afrodisíaco , ni es cierto que los enamorados necesiten fervientemente consumirlo. El chocolate no tiene más que un peligro, y es que, consumido en exceso, puede provocar un aumento de peso .
Entonces, ¿qué ha alimentado el mito del chocolate como una droga? La respuesta sería que "el ser humano atribuye valores hedónicos más altos a sustancias que son a la vez dulces y grasas ", lo que convierte al chocolate en la sustancia ideal para proporcionar placer, señalaban en 1983 los resultados de un estudio.
De hecho, en un reciente sondeo, el 63,4 por ciento de los encuestados reconocía que el chocolate " le fascina o le gusta mucho ", y solo el 1,7 por ciento aseguró que no le gustaba en absoluto.
La explicación de semejante número de "fieles" puede deberse, según las investigaciones, a algunos de sus componentes, como la teobromina , que guarda mucha relación con la cafeína o la feniletilamina (sustancia que emula la química cerebral de una persona enamorada ).
Más recientemente, un artículo de Antonio Bulbena y Jaume Dasquens, del Instituto de Atención Psiquiátrica, Salud Mental y Toxicomanías del Hospital del Mar de Barcelona, ha descrito "la presencia de otras sustancias como los cannabinoides o incluso las carbolinas ", que explicarían la sensación placentera o relajante de su consumo.
Empero, estos componentes no hacen del chocolate una droga , ya que una adicción patológica implica "deterioro o malestar físico y un síndrome de abstinencia", que con el cacao no se da.
Para "engancharse", un individuo tendría que ingerir 15 kilogramos al día para alterar el equilibrio cerebral y causar algún tipo de adicción.