
La CCSS olvidó incluir en el presupuesto de este año los $369.000 necesarios para reponer tres fuentes radiactivas con las que se abastece a las unidades de cobalto 60. Estos aparatos se usan en tratamientos contra el cáncer.
Dos de esas fuentes -llamadas pastillas- terminarán su vida útil en el primer semestre de este año. La otra, vencerá en el primer semestre del 2006.
La gerencia médica argumentó que hubo un "error de comunicación" entre los dos hospitales que tienen las unidades de cobalto (el México y el San Juan de Dios), y el nivel central de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) sobre la compra de estos dispositivos.
Los primeros, creyeron que la responsabilidad de presupuestar los repuestos era de las oficinas centrales de la CCSS pues este servicio es nacional.
La gerencia médica consideró que los responsables eran los centros pues allí es donde están ubicadas las máquinas. Al final, ni uno ni otro programaron la compra y ahora, ante la inminencia del vencimiento de estos aparatos la CCSS anda en carreras.
La gerencia médica debe encontrar pronto una fuente para financiar los más de ¢170 millones que cuestan los repuestos.
La gerente médico, Kemly Picado Mata, explicó que la pastilla de una de las dos bombas del hospital México, así como la del hospital San Juan de Dios vencerán en el primer semestre de este año. La pastilla de la segunda bomba del México vencerá en la primera mitad del 2006.
La radioterapia con cobalto es utilizada para tratar pacientes con diferentes tipos de cáncer. En el país se compraron nuevas unidades y se mejoraron los servicios desde el accidente de sobreirradiación, en 1996.
Ese año, 117 enfermos recibieron dosis mayores a la que necesitaban. La mayoría murió.
Las fuentes radiactivas que le permiten funcionar a las unidades de cobalto 60 tienen una vida media de 5 años.
Consecuencias
Mientras se compran las pastillas, los pacientes sometidos a la bomba de cobalto deben ser expuestos a tiempos mayores de radiación. Esto, con el fin de garantizar que reciban la dosis que necesitan para su enfermedad.
"(...) se nos informa que de prorrogar la utilización de las fuentes radiactivas de la fuente de cobalto más allá de su vida media, provocaría que el tiempo de exposición requerido por cada paciente sea cada vez mayor para obtener el mismo beneficio. Por lo que el resultado final sería una menor capacidad resolutiva en la jornada ordinaria", explicó la gerente.
Ante la cercanía del vencimiento de la vida útil, la gerencia hizo un primer contacto con el Instituto Costarricense Contra el Cáncer (ICCC) para ver si, a través de ellos, se podría conseguir algún financiamiento.
"Aún estamos esperando la respuesta (del ICCC)", dijo el miércoles Picado. Sin embargo, el director ejecutivo de ese instituto, Óscar Ferraro, aseveró que no se ha recibido una solicitud formal de la Caja.
"La petición se nos hizo a través del director nacional de cáncer, Jorge Keith, pero esa no es la vía. Creemos que hay consenso para ayudar y hay plata, pero esperamos una solicitud formal que hasta ahora (jueves) no ha llegado", dijo Ferraro ayer.
En esa gerencia, aseguró Picado, están claros de que las compras se deben hacer en el transcurso de este año.
De este error se aprendió que, "si un equipo está en un hospital ahí es donde se debe presupuestar cualquier mantenimiento, y al nivel central le corresponde darle el presupuesto", agregó Picado.
La funcionaria aseguró que los pacientes que reciben terapia con cobalto no corren ningún riesgo.
Para el reemplazo de las pastillas, dijo la gerente, se requieren 84 días para la instalación y calibración de las fuentes, desde la entrega de la orden de compra.