
La Gerencia Médica de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) intervendrá a partir del próximo 1.° de setiembre el Centro Nacional de Imágenes Médicas (CNIM), que actualmente acumula una demanda pendiente de 12.470 estudios de resonancia magnética.
La decisión busca reducir los tiempos de espera y ordenar el proceso de atención, desde que se recibe una solicitud para realizar una resonancia hasta que el paciente obtiene el informe radiológico con los resultados.
Según informó la institución este lunes, la intervención fue acordada después de detectar fallas en la gestión de la demanda, el seguimiento de las listas de atención y la organización de los procesos, así como en los tiempos para realizar los estudios y emitir los reportes radiológicos. Algunas de estas situaciones ya habían sido advertidas en informes institucionales de fiscalización.
Uno de los primeros trabajos será determinar cuántas personas continúan realmente esperando una resonancia, depurar la información acumulada y establecer prioridades según las condiciones clínicas de los pacientes.
“La prioridad será determinar con precisión cuántas personas continúan a la espera, identificar los casos que requieren atención inmediata y establecer controles que permitan dar seguimiento a cada solicitud”, explicó Marvin Palma Lostalo, gerente médico de la CCSS.
Palma señaló que estos estudios son necesarios para miles de pacientes, pues permiten establecer diagnósticos, definir tratamientos o dar seguimiento a enfermedades. Por ello, sostuvo que la intervención pretende que tanto las resonancias como sus resultados estén disponibles oportunamente.
Revisarán cómo se manejan las listas de espera
La intervención estará dirigida por Catalina Saint-Hilaire Arce, directora de Centros Especializados de la CCSS. La Gerencia Médica todavía se encuentra conformando el equipo que participará en el proceso y que deberá establecer acciones, responsables y plazos.
Entre los problemas que se revisarán, figura el manejo de la información de las solicitudes de resonancias, pues actualmente se encuentra distribuida entre diferentes plataformas y registros. La intención es integrar y depurar esa información para mejorar el seguimiento y facilitar la priorización de pacientes.
“No se trata únicamente de atender los estudios pendientes. Debemos corregir los problemas que producen los atrasos, ordenar la información y establecer responsabilidades claras para evitar que la lista vuelva a crecer sin control”, afirmó Saint-Hilaire.
El equipo también analizará las cargas de trabajo, los controles y la supervisión, la disponibilidad presencial de especialistas y el funcionamiento de los equipos. Además, estudiará la posibilidad de incorporar al Expediente Digital Único en Salud (EDUS) el seguimiento de las solicitudes de resonancia magnética.
Asimismo, se revisarán los criterios empleados para identificar y priorizar casos oncológicos, pediátricos, hospitalizados o urgentes.
