
Los católicos acuden a los confesionarios para aprovechar los últimos días de las jornadas de confesiones de la Semana Santa.
Y es que los sacerdotes cerrarán mañana sus confesionarios para concentrarse en la celebración del Jueves, Viernes y Sábado Santos.
Por esta razón, muchas parroquias ampliaron estos días sus horarios de confesiones e, incluso, hubo más sacerdotes en las iglesias.
Por ejemplo, tres curas impartieron ayer este sacramento en la iglesia Inmaculada Concepción, en el centro de Heredia.
En sus dos jornadas de confesiones, en la mañana y tarde, hubo 200 creyentes que pidieron la absolución, comprobó La Nación en una visita a la parroquia.
Entre ellos estuvo Alisson Chaverri, de 10 años, quien acudió a confesarse con sus hermanos.
“Es la tercera vez que vengo donde al padre a decirle mis pecados, y creo que es importante estar en paz con Dios”, expresó .
La buena asistencia de fieles se repitió ayer en la catedral de San José, donde hubo confesiones durante la mañana y la tarde.
Además, algunas parroquias organizaron visitas a asilos y hospitales para abarcar a más fieles.
En Cartago, sus curas dieron un paso más allá y realizaron confesiones en colegios y universidades.
Estas particulares jornadas se efectuaron la semana pasada en los colegios San Luis Gonzaga y Vicente Lachner, de Cartago, así como en los centros Elías Leiva, en Tejar de El Guarco; Braulio Carrillo, en Oreamuno, y Clodomiro Picado, en Turrialba.
“Este proyecto consiste en no esperar que los estudiantes se acerquen a la iglesia, sino que nosotros (los curas), como representantes de la Iglesia, vamos con ellos”, dijo Miguel Adrián Rivera, sacerdote de la basílica de Los Ángeles.
Además de los colegios, los curas visitaron el Instituto Tecnológico de Costa Rica.
Para los católicos, la confesión es el sacramento indispensable de acceso a la comunión.
Preparativos. Mientras los sacerdotes preparan a los fieles, grupos de voluntarios se encargan de alistar las imágenes de las procesiones de la Semana Santa.
Así sucedió ayer en la iglesia Inmaculada, de Heredia, donde unos ocho devotos sacaron los santos de las bodegas, los cuales serán estos días debidamente ataviados.
“Siempre colaboramos con la Iglesia porque hay que mover las imágenes, y son muy pesadas”, dijo Adrián Murillo, quien ayuda desde hace años en su parroquia.
Junto con su hermano Eduardo y otros seis devotos, movieron ayer por la tarde unas 10 imágenes.
“A los heredianos nos gusta mucho que nuestras procesiones sean lucidas; ahora viene el trabajo de vestir a los santos, a cargo de un grupo de mujeres, lo cual lleva largas horas”, agregó Murillo.