El modelo de cálculo usado para estimar la posible distribución de la próxima Asamblea Legislativa tomó en cuenta las normas del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), definidas en el Código Electoral.
Para estimar la posible asignación de escaños, Unimer-RI tomó los porcentajes de las respuestas de intención de voto para diputados y los convirtió en votos posibles, basándose en las cifras del último padrón electoral del TSE de cada provincia.
Al total del padrón se le restaron el abstencionismo y los votos nulos y blancos provinciales de las pasadas elecciones.
La suma de votos válidos se dividió entre el número de escaños en cada provincia, para así conseguir el cociente y el subcociente, con los cuales se elige a un diputado.
Se estimaron los diputados a elegir por cociente y se obtuvo el residuo para cada partido. Los restantes diputados por asignar se distribuyeron entre aquellos partidos que al menos alcanzaron subcociente en cada provincia. También se tomó en cuenta la posibilidad de que, aún después de asignar las curules por subcociente, hubiese residuo. Estas curules restantes se distribuyeron en orden descendiente al residuo obtenido.
Para cada partido, se calculó la mínima y máxima votación que obtendría según el margen de error en cada provincia.
Así fue posible estimar la cantidad de votos que obtendría cada agrupación en su mejor escenario, en el que resultaría sin incluir el margen de error y en la peor estimación.
Con base en este algoritmo se obtuvieron para cada partido tres estimaciones: una con alta probabilidad, una probable y otra, aunque posible, difícil.
El modelo contempló las variaciones en los escaños que obtendría un partido, cuando a otro se le disminuye o aumenta su caudal de votos de acuerdo con su margen de error en esa provincia.