En un operativo en el que intervinieron unos 30 oficiales del OIJ, fuertemente armados y hasta una avioneta del Ministerio de Seguridad Pública, que sobrevoló el sector para vigilar, fueron detenidos ayer dos supuestos asaltantes a quienes se atribuye relación con millonarios golpes a dos bancos del país.
Se trata de los costarricenses Adrián Isaías Pérez Salas y Ricardo Ramos Luna. De acuerdo con las sospechas de la policía, ambos figuran dentro de una banda liderada por el exoficial del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Enrique Fallas, quien huyó de la Unidad de Admisión de San Sebastián, el 7 de marzo anterior, con cuatro reos más.
Pérez y Ramos fueron sorprendidos ayer mientras hacían fila en una caseta telefónica ubicada a pocos metros de la casa adonde llegaron a vivir hace unos tres meses. Allí, efectuaban fiestas que llamaron la atención de los vecinos más cercanos.
La vivienda, en Calle Carranza, barrio San José de Alajuela, es propiedad de un convicto de apellido Miranda, preso en La Reforma a raíz de un delito sexual.
A Pérez, el OIJ lo relaciona con el asalto al Banco Nacional de Curridabat, ocurrido el 30 de marzo, de donde un grupo de asaltantes se llevó ¢41 millones. Un vídeo en que figura su rostro en el momento en que ingresa con otros sujetos a la entidad bancaria parece ser una prueba contundente en su contra.
A Ramos se le vincula con el atraco al Banco de Costa Rica, en San Francisco de Dos Ríos, el 21 de abril. Allí, el botín fue de ¢33 millones. Antes de ponerse la capucha, los asaltantes supuestamente fueron vistos por algunas personas que ahora los han reconocido. Se menciona, entre ellos, a Ramos.
Al confirmar ayer, en conferencia de prensa, la captura de los dos sospechosos, Lineth Saborío, directora del OIJ, aseguró que las expectativas eran mayores, pero que la presencia de periodistas en el área del operativo pudo haber alertado a otros individuos a quienes se planeaba detener.
Aunque no mencionó nombres, fuentes ligadas a las pesquisas aseguraron que uno de los que huyó fue Enrique Fallas.
Indignada, Saborío dijo que no descarta que en eventuales operativos se ordene detener a los periodistas que obstruyan el trabajo de la policía, pese a las reiteradas advertencias para que se retiren del lugar.
En cuanto a Pérez, figura como supuesto cómplice de Fallas en un asalto cometido en Estero Negro de Limón contra un vehículo remesero de la empresa Segura Valores S. A. del cual los ladrones se llevaron ¢36 millones. El asunto está pendiente de juicio.
A los detenidos se les decomisó una arma de nueve milímetros y un aparato para rastrear las frecuencias de la policía.
Caseta telefónica
La detención se produjo a la 1:30 p. m. cuando los sospechosos esperaban que una mujer desocupara el teléfono público, a unos 30 metros de su casa, que todos los días utilizaban para sus llamadas.
De repente, irrumpieron en el sitio diez agentes del OIJ armados con ametralladoras en dos vehículos.
Uno de los sospechosos trató de huir, mientras el otro, pequeño y de tez blanca, se mantuvo quieto. Los policías lo encañonaron y le pusieron las esposas con las manos hacia atrás.
Su compañero emprendió la huida hacia un taller de torno. Allí ingresó corriendo y se introdujo en la casa del propietario, Rónald Alfaro.
La policía le hizo un disparo de advertencia para que se detuviera, pero el hombre siguió. Aunque Alfaro trató de detenerlo no pudo.
El sospechoso corrió y se metió en uno de los cuartos de la vivienda y se ocultó en un closet, donde lo detuvieron.
Ya con las dos personas capturadas, los investigadores se dirigieron hasta la casa en que vivían. Allí decomisaron ropa, el arma de fuego y el aparato para rastrear las frecuencias de la policía.
A las 6:45 p. m. los dos detenidos ingresaron a las celdas del Segundo Circuito Judicial de San José, ubicado en Goicoechea. Anoche, el OIJ realizó otros allanamientos pero sin lograr más detenciones.