
A unos, los rechazan porque su enfermedad los obliga a usar pañales mientras van a la escuela. A otros, porque los maestros o sus mismos compañeros de clase los deben cargar por las escaleras, con todo y su silla de ruedas.
Esa es la carrera de obstáculos que enfrentan diariamente los niños con alguna discapacidad cuando quieren estudiar en escuelas regulares.
Y a los maestros también. Aunque en algunos centros educativos aseguran tener voluntad para recibir a niños como María Fernanda Zúñiga -niña con espina bífida-, la falta de recursos les amarra las manos para darles las facilidades que requieren para su aprendizaje.
A María Fernanda, de seis años, la enfermedad con la que nació le impide caminar. También, debe usar pañales.
Ella empezó sus estudios este año, en la escuela Florencio del Castillo, en Cachí de Cartago. Su encargada, Carmen Granados, asegura que a María y a los otros 13 estudiantes del aula integrada, la dirección les ha puesto trabas para contar con un aula mejor.
"Hasta los obliga a entrar por otro portón para no majar el zacate", dijo Carmen enojada.
La directora, Giselle Mora, asegura que, hasta ahora, se le han dado las facilidades para que tenga acceso a comedor y biblioteca sin dificultad. Pero la falta de plata les impide hacer las modificaciones del edificio que se les exige por ley.
Cada vez más. En la clínica de espina bífida del Hospital Nacional de Niños han detectado 20 casos como los de María Fernanda.
La coordinadora de la clínica, Ana Laura Jiménez, dijo que reconocen las dificultades en los centros, pero aseveró que existe una ley para ser cumplida (en referencia a la 7600, Ley de igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad ).
Actualmente, 66.258 estudiantes con necesidades especiales están en centros públicos.
Lady Meléndez, asesora nacional en Educación Especial, explicó que el Ministerio de Educación Pública (MEP) está haciendo esfuerzos para que todos los niños se adapten al sistema educativo según su necesidad: "No hay derecho a cerrarles ninguna oportunidad".
Ana María Ramírez, de la oficina de la Niñez y la Adolescencia, en el MEP -en donde se pueden poner quejas por estos casos-, puntualizó que, como una muestra para facilitar el acceso de los pequeños a la educación, hay más maestros especiales itinerantes (recorren las escuelas) y fijos, para ayudar al docente en el manejo de estos casos.