No hubo momentos prolongados de agonía.
Las balas que el policía José Orlando Jiménez disparó contra los tres diplomáticos a quienes asesinó el martes provocaron la muerte inmediata de ellos.
El cónsul, Cristhián Yuseff; el primer secretario, Roberto Nieto, y la secretaria del agregado cultural, Rocío Sariego, sufrieron lesiones tan graves que les causaron la muerte en forma instantánea.
Así lo aseguró ayer el jefe de patología forense del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Luis del Valle Carazo.
Del Valle declaró a los medios de prensa que los proyectiles percutidos contra los diplomáticos con una ametralladora M-16 causaron lesiones en órganos vitales como el corazón, el hígado y los pulmones.
En el caso del policía José Orlando Jiménez –sepultado ayer en su pueblo natal, Santiago de Puriscal– y quien custodiaba la sede diplomática desde hace dos años, se disparó a sí mismo tras matar a los diplomáticos.
Sin embargo, la herida no le causó la muerte inmediata, sino que sobrevivió durante más de tres horas, indicó el patólogo.
El médico Del Valle confirmó que el policía se disparó detrás de la barbilla y que la bala hizo un recorrido diagonal hasta salir por la frente, pero que apenas causó una pequeña lesión en el cerebro.
Según el especialista, la causa de la muerte de Jiménez fue el desangramiento.
Explicó que Nieto recibió el impacto de un solo proyectil que le afectó el corazón, mientras que Sariego también recibió un solo balazo que lesionó un pulmón y el hígado.
Por su parte, Cristhián Yussef recibió dos disparos, uno de los cuales le causó una lesión en el corazón, precisó Del Valle.