El vuelo de prueba de una aeronave, recientemente reparada, estuvo a punto de terminar en tragedia ayer, al precipitarse sobre dos sencillas viviendas del barrio Cristal, en Lomas del Río, Pavas, en el oeste de San José.
El “bautizo” del experimentado piloto nicaragüense Alcibiades Ortez Sarantes –de 47 años– en la empresa Aeropapa de Fumigación S. A. casi le cuesta la vida.
Pero no fue el único en sortear la muerte. También lo hicieron los tres habitantes de la casa número 99: dos niños y un discapacitado quienes vieron cómo el techo se desplomó tras el impacto de la avioneta matrícula TI-ARU.
El adulto llevó la peor parte. Germán Burlan Suazo, de 29 años y quien desde hace cinco años caminaba con ayuda de muletas, como consecuencia de un accidente de tránsito, estaba junto a la pila cuando la aeronave chocó contra esa sección de la vivienda.
En la otra casa había cinco personas, quienes resultaron ilesas.
Vuelo de prueba
La avioneta fumigadora, precisaron fuentes de Aviación Civil, permaneció durante los últimos cuatro meses en un hangar.
Tras someterla a una serie de reparaciones, ayer sus propietarios acordaron probarla con el piloto Alcibiades Ortez.
El nicaragüense acumulaba, a mayo del presente año, 4.793 horas de vuelo, cantidad que, según criterio del director de Aviación Civil, Alejandro Pinto, implica mucha experiencia. Ortez vuela aquí desde el 2 de mayo del 2002, según datos de esa dependencia.
“La avioneta fue armada en el país con partes traídas desde la casa matriz (en Estados Unidos). Desde que despegó perdió potencia. Se escuchaba una falla en el motor”, reconoció Esteban Gamboa, hermano del dueño de la empresa aérea.
Luego del despegue, el piloto intentó regresar a la pista de Pavas, pero el impulso no le alcanzó. Por eso se fue en picada sobre las dos viviendas.
Golpe del cielo
“Algo cayó sobre el techo. Entonces acaté a sacar a uno de los niños. Burlan (Germán) estaba donde cayó la avioneta. No podía ver nada por el polvo. Lo llamé, pero no contestó. En eso comenzó a quejarse”, relató Luis Beltrán, un vecino quien prestó ayuda a la familia.
Los hermanos Henry Sequeira Miranda (11 años) y Ángela López Miranda (9 años) resultaron ilesos en el percance.
Germán Burlan presentaba golpes en el tórax y en la espalda, así como un problema respiratorio agudo, manifestó Jorge Rovira, subdirector de operaciones de la Cruz Roja.
El piloto, aparte de golpes varios, sufrió quemaduras con el combustible. Un particular lo ayudó a salir de la cabina.
“Creemos que el piloto tuvo tiempo para desconectar el sistema eléctrico y evitar un incendio. Aun así, hubo un conato en la parte frontal”, explicó el bombero Jorge Murillo.
Alerta
Por otra parte, ayer las autoridades de socorro recibieron una señal de ELT (dispositivo de las aeronaves que se activa en caso de impacto) proveniente de las faldas del volcán Poás, en Alajuela.
Durante la noche la Cruz Roja determinó que se trataba de la señal de un radioaficionado.