Dolor de pecho, tos, dificultad para respirar y malestar general son razones más que suficientes para echar mano a un antihistamínico para salir, rápidamente, de las comunes y tormentosas gripes.
Tan frecuentes son estos fármacos como la enfermedad que curan.
Pero a pesar de su uso extensivo y de su eficacia, constituyen, luego del acetaminofén, uno de los causantes principales de intoxicaciones. Entre 1996 y 1997, el número de pacientes que ingresaron a hospitales por una sobredosis de estos productos pasaron de 255 a 318 (es decir un 25 por ciento más), según un reporte del Centro Nacional de Control de Intoxicaciones.
El 60 por ciento de las víctimas fueron niños. Durante 1997, solo uno de los casos se dio por intento de suicidio, el resto se debe a una situación accidental.
Entre los antigripales más conocidos se encuentran el Ardine, Bromofex y Gutivena, patentes recetadas generalmente por los Servicios de Farmacia de la Caja Costarricense del Seguro Social.
La tercera causa de intoxicaciones la constituye el salbutamol, que se utiliza para tratar los cuadros asmáticos.
Descuido
Según Damarys Quirós, funcionaria de ese centro de control, la mayor parte de estos accidentes se da por descuido de los padres.
Curiosamente, se da una mayor incidencia entre las 10 a. m. y las 12 m. d., o entre las 6 p. m. y las 8 p. m.
Quirós especula que estas son las horas en las que las madres se encuentran más ajetreadas, o cuando los niños comienzan a sentir hambre o sed, y creen que pueden satisfacerse con un frasco de jarabe.
"Muchos padres piensan que los productos de libre venta son inocuos", lamentó Gerardo Clayton, jefe del Servicio de Farmacia del hospital Calderón Guardia.
De acuerdo con Edgar Zeledón, presidente del Colegio de Farmacéuticos, un uso continuo de estos fármacos puede generar complicaciones respiratorias, cardiacas o daños renales.
Clayton afirmó que en ocasiones los padres utilizan los antihistamínicos para "dormir" a los niños. Los menores no reciben ningún beneficio con esta ingestión, y peligran de presentar algún efecto secundario.
Menos asma, más vida
Respecto del salbutamol, entre 1996 y 1997, el número de pacientes por sobredosis de este medicamento casi no varió, pues pasó de 162 a 160. Aún así, permanece en el tercer escalafón.
De acuerdo con Quirós, la presentación que genera la mayor parte de las intoxicaciones es el jarabe.
Zeledón advirtió que una sobredosis de este medicamento, puede generar tal dilatación de los bronquios, que la elasticidad de los músculos se puede perder y generar un paro respiratorio.
De acuerdo con el Jefe de Neumología del Hospital San Juan de Dios, Alvaro Suárez, cada asmático es un mundo, por lo que un tratamiento efectivo para uno, puede no serlo para otro.
En lo que existe consenso es en que el uso de medicamentos se debe dar tras una consulta al médico o al farmacéutico. `