A eso de las 3 p. m., su familia comenzó a preocuparse porque el hombre no regresó tan pronto como había prometido y a las 11 p. m., cuando ya habían iniciado la búsqueda, su caballo terminó de confirmar que algo malo había ocurrido.
El animal regresó solo a la vivienda sin montura y con las ancas llenas de sangre.
La denuncia fue interpuesta a primeras horas del viernes ante la policía judicial y, a las 8 a. m., efectivos de la Fuerza Pública de Birmania encontraron el cuerpo en una pequeña colina de Los Naranjales.
Según explicaron anoche los policías, Bado presentaba un impacto de bala en la cara, al parecer realizado con una subametralladora AK-47 y a corta distancia, mientras avanzaba en su caballo por la orilla del camino.
Por las inspecciones realizadas en el sitio, se pudo deteminar, además, que el cuerpo fue arrastrado unos cinco metros para esconderlo en una colina cercana, donde lo despojaron del revólver que siempre portaba y unos ¢3.000 que llevaba, según refirió su esposa.
Algunos residentes de esa zona informaron a las autoridades que a eso de las 4 p. m. escucharon unos disparos; sin embargo, no hablaron de vehículos, gritos o enfrentamientos pues de cualquier forma esta es un área donde las casas están muy dispersas.
Los uniformados advirtieron, además, que este es un sector muy peligroso donde "es frecuente el robo de ganado y anda mucha arma suelta".
Por el momento se desconoce el móvil del crimen pues, pese al robo del revólver, no se llevaron el ganado.
La víctima era padre de tres hijos y muy estimado en Upala.