Cuatro hombres con sus rostros cubiertos sustrajeron al menos ¢5 millones de la gasolinera El Ranchito, en Curridabat.
El robo se produjo a eso de las 10:30 p. m. del domingo, cuando los individuos rompieron la puerta de la oficina en la gasolinera.
Según relató uno de los propietarios, Héctor Elizondo, a esa hora el local ya había cerrado y su hermano, José Alberto Elizondo, estaba contando el dinero de la caja registradora.
"Cuando él escuchó el golpe creyó que un vehículo había chocado y salió de la bodega para ver qué había pasado. En ese momento los asaltantes la emprendieron a golpes y lo dejaron tendido en el suelo", dijo.
Luego tomaron el dinero que estaba sobre el mostrador y arrancaron la caja registradora, la cual se llevaron.
Todo lo anterior se produjo en medio de una balacera que no provocó heridos. Aparentemente, en el lugar se emplearon dos armas calibre 9 milímetros y se dispararon más de 10 tiros.
En el momento del asalto también estaba presente la cajera de la bomba, quien se quedó escondida detrás de uno de los estantes.
Todas las balas quedaron incrustadas en la pared del local y produjeron daños en vidrios y las cámaras de refrigeración.
Los datos divulgados ayer por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) indican que los sospechosos huyeron en un vehículo liviano de color gris o negro.
Hasta el momento se desconocen las identidades de los asaltantes.
Sin embargo, Héctor Elizondo comentó que su hermano salió corriendo de la gasolinera detrás de los ladrones con un arma de fuego. Posiblemente algunas de las balas que disparó quedaron incrustadas en el auto.
En los últimos años, la gasolinera El Ranchito ha sido asaltada en tres ocasiones. "Somos el nuevo blanco del hampa", dijo Elizondo.