Un gran cargamento de armas y explosivos, que al parecer burló los controles fronterizos de Paso Canoas y llegó a Panamá, cayó en manos de las autoridades de ese país en los últimos dos días.
Según dijo ayer a La Nación vía telefónica Alejandro Herrera, de la Fiscalía de la República, en Panamá, supuestamente esas armas salieron de Costa Rica ocultas en un contenedor que, por motivos desconocidos, burló los puestos de control ticos y panameños.
Otros informes de autoridades policiales de los Estados Unidos señalan que dos furgones más, también cargados de armas y municiones, cruzaron o estarían por cruzar la frontera entre ambos países.
Por tal motivo, todos los oficiales de la Dirección de Información e Investigación Policial (DIIP), de la Policía Nacional panameña, montaron ayer un retén en la carretera Interamericana para revisar los camiones procedentes de Costa Rica.
El operativo se ejecutó en la localidad de Chame, 70 kilómetros al oeste de la capital panameña. Ayer, no fue posible conocer los resultados de la acción, ya que las autoridades catalogaron el caso como "sumamente importante", por lo que se manejaría con mucha reserva.
La Nación supo que la policía logró detener a nueve personas ligadas, supuestamente, con el cargamento. Seis son colombianos, dos panameños y uno venezolano.
En la operación participaron ocho organismos de seguridad. Las incautaciones se efectuaron el miércoles y ayer.
Entre lo decomisado se encuentran 271 fusiles AK-47, 397 cargadores, 318 propulsores de lanzagranadas RPG-7, 8.122 granadas, 8.188 balas de AK47 y 54.435 municiones de ametralladora M-60.
Asimismo, se incautó 2.059 municiones para otras ametralladoras, 13 granadas de mano, 99 granadas de M-203, 13 minas, 1.273 kilos de explosivos, un lanzacohetes, tubos de morteros, 50 culatas de AK-47 y 12 rollos de cable explosivo.
Estación en Golfito
El fiscal segundo de drogas de Panamá, Patricio Candanedo, explicó a la prensa que el contenedor fue ubicado por primera vez en Golfito, zona sur.
Allí estuvo la semana anterior durante todo un día. Tal situación le permitió a la policía panameña arrancar con los seguimientos, los cuales permitieron observar la supuesta ineficiencia en las aduanas.
Al parecer, se pretendía interceptar el cargamento en la frontera, pero al observarse la presunta colaboración de funcionarios se dejó que se internara en Panamá, para abrir una investigación contra ellos.
Ayer, a la entrada al cantón de Corredores, cantón puntarenense, la Policía de Fronteras montó un retén debido a que una información señalaba que otro furgón estaba al lado tico.
Este diario publicó hace dos meses una investigación sobre el tráfico de armas por el país, las cuales tienen como destino Colombia.
Allí son recibidas por las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Una AK-47 puede comprarse hasta en $2.000 (más de ¢600 mil).
En otras ocasiones existen canjes de armas por drogas y, al parecer, en el negocio hay ticos involucrados.
* Colaboró Freddy Parrales, corresponsal de La Nación.