Ante los atrasos que enfrenta el Consejo Nacional de Enseñanza Superior Universitaria Privada (Conesup) para aprobar o denegar una carrera, las universidades privadas han optado por acogerse a la figura del “silencio positivo”.
Esto quiere decir que si después de agotado el período para que el Consejo se pronuncie no hay respuesta, se asume que todos los requisitos están correctos.
Se solicita la aplicación del silencio positivo, se abre el proceso, y los cambios o nuevas profesiones pueden entrar a funcionar bajo el amparo de la ley.
Las autoridades de la Unión de Rectores de Universidades Privadas (Unire) desconocen cuántas modificaciones han empezado a funcionar de esta manera, pero aceptaron que son bastantes.
Ricardo Guerrero, presidente de Unire, lamentó que se den este tipo de situaciones y explicó que, si bien se han hecho esfuerzos por mejorar, a muchos no les ha quedado más remedio que optar por este recurso que está estipulado en la Ley General de Administración Pública.
Por su parte, Sergio Calvo, director ejecutivo del Conesup, aseguró que estos procedimientos son poco frecuentes y añadió que desde que él está al frente (hace siete meses) no se ha aprobado ninguna carrera por esta vía.
Según el Reglamento del Conesup, el senado del Consejo tiene un mes para pronunciarse sobre la apertura de una carrera.
Sin embargo, hay un criterio de la Procuraduría que le permite al Conesup responder en un máximo de dos meses y se puede extender dos meses más, siempre y cuando se anuncie la ampliación.
Sin embargo, quienes han recurrido al proceso del silencio positivo, lo han hecho porque han esperado más de un año.
Calvo estimó que por día ingresan unas tres solicitudes para abrir o modificar una carrera y se cuenta con un equipo de ocho técnicos para analizar estos procesos.
Actualmente, en las 50 universidades privadas aprobadas por el Conesup se imparten un total de 1.435 carreras.
Preocupación
En febrero del 2001 la Escuela Libre de Derecho presentó una modificación a su carrera. Después de tres años, nunca recibió respuesta del Conesup.
Ante estos atrasos las autoridades de la facultad optaron por el silencio positivo y los cambios se ejecutaron, luego de seguir un proceso legal y pasar por el visto bueno del Colegio de Abogados.
La Escuela Libre de Derecho no es la única que ha optado por este recurso. Varias universidades admitieron que ante la lentitud del Consejo no les ha quedado otra alternativa.
Otros, han estado a punto de empezar el proceso y se detienen porque aparece una respuesta del Conesup.
Jeffrey Jones, vicerrector de la Universidad Latina, explicó que ellos han estado cerca de arrancar con este proceso en al menos dos situaciones.
“Nosotros lo hemos pensado, pero al final no se ha ejecutado. Son situaciones en que hemos esperado más de ocho meses por una respuesta”, reconoció.
En el caso de la Ulacit, 22 carreras están legalmente aprobadas por silencio positivo, pero meses después de realizado el trámite que corresponde por ley, el Conesup no se ha pronunciado al respecto, cuando por ley tiene un día hábil para hacerlo.
Estas no han entrado en vigencia.
Guillermo Malavassi, rector de la Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA), explicó en el sentido de que el derecho de solicitar el silencio positivo existe y lamentó el trámite tan engorroso que implica solicitar la apertura de una carrera o una modificación.
No es tan sencillo
Sergio Calvo, director ejecutivo del Conesup, aseguró que el proceso para solicitar la aprobación por silencio positivo es complicado.
“El tiempo no es lo único que cuenta, también se tiene que hacer todo un estudio y, además, se debe demostrar que en todo ese tiempo el Conesup nunca hizo nada”, comentó.
Agregó que en los siete meses que él ha estado al frente del Consejo se han rechazado dos silencios positivos.