Franco Cerutti, connotado humanista y gran conocedor de la literatura centroamericana, falleció el miércoles, a los 80 años, a raíz un infección interna que le produjo un paro cardiaco.
Su pasión por las letras lo convirtió en uno de los principales colaboradores de la página 15 del periódico La Nación. "Sus escritos se publicaron en forma ininterrumpida por más de 15 años (...) La literatura fue el eje temático de la mayoría de sus artículos", expresó Julio Rodríguez, jefe de la sección editorial de este diario.
Cerutti nació en Génova, Italia, procedente de una connotada familia aristocrática. En su país natal concluyó un doctorado en historia, sin embargo, años después complementó sus conocimientos -de forma autodidacta- en los campos del arte y la literatura.
Siendo joven se enroló en el ejército italiano y participó en la Segunda Guerra Mundial. Cuando finalizó el conflicto se fue a vivir a España para luego venir a radicar a Centroamérica. Vivió en Guatemala, Nicaragua y Costa Rica, donde finalmente decidió asentarse por el resto de sus días.
En Nicaragua fue director teatral y realizó varias investigaciones centradas en la literatura de Centroamérica. Ese espíritu investigativo lo llevó a conformar una de las bibliotecas más completas de la región.
En 1973 llegó a Costa Rica invitado por el historiador costarricense Carlos Meléndez Chaverri. Durante varios años le alquiló su biblioteca a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica.
Años después, dicha colección de libros fue comprada por la Universidad de Yale, EE.UU.
En nuestro país siempre mantuvo contacto con el mundo teatral, fungió c omo crítico de arte y a la vez continuó investigando temas históricos y literarios.
Entre sus publicaciones resaltan Los Jesuitas en Nicaragua, Siglo XIX (1984); Centroamérica-Italia (1984) y Enrique Gúzman: Escritos históricos y políticos (1988).
Fue miembro de la Academia de Historia y Geografía de Costa Rica y también perteneció a la Academia Costarricense de Ciencias Geneológicas.
En forma paralela formó parte de la Junta Directiva del Instituto Costarricense de Cultura Hispánica y fue un colaborador del Centro Cultural Italiano Sociedad Dante Alighieri.
"Era un gran conversador, le encantaban las tertulias (...) tenía una amplia formación cultural y poseía un agudo sentido del humor y la crítica", recordó Mario Zaragoza Aguado, uno de sus amigos más cercanos.
Cerutti falleció en el hospital Calderón Guardia. Sus restos fueron incinerados ayer en el cementerio Jardines del Recuerdo. Le sobreviven familiares oriundos de Italia y un ahijado, Víctor Poveda.