Los animales del zoológico Simón Bolívar viven estresados. Por eso a muchos les faltan plumas, les falta pelaje, se automutilan o realizan movimientos repetitivos propios del encierro.
Esta es una de las principales conclusiones de una comisión ministerial que valoró las condiciones en las que vive la fauna de este zoológico y del Centro de Conservación Santa Ana, donde también se detectaron deficiencias.
Ambos recintos están bajo la administración de la Fundación de Zoológicos (Fundazoo).
La Fundación mantiene actualmente una pugna con el Ministerio del Ambiente y Energía (Minae) sobre la vigencia del contrato de administración de los dos zoológicos.
La comisión ministerial se conformó en marzo de este año, cuando varios grupos ambientalistas cuestionaron el estado de las jaulas y el cuido que se le daba a los animales.
El informe de evaluación técnica liderado por el encargado de vida silvestre del Minae, José Joaquín Calvo, también señaló deficiencias nutricionales y hacinamiento.
Anoche La Nación intentó localizar a la directora de Fundazoo, Yolanda Matamoros, para conocer su opinión sobre el informe, pero no fue posible localizarla en su oficina ni a través de su vocera de prensa.
Según información divulgada por Telenoticias ayer, Matamoros se referirá al asunto en los próximos días, pues por ahora permanece incapacitada.
Jaulas pequeñas y peligrosas
El documento del Minae es exhaustivo, pues refleja el resultado de un recorrido jaula por jaula en los zoológicos.
En el caso del Simón Bolívar, detectó que los cocodrilos presentan características de deshidratación y la barda que los separa de los visitantes “puede ser fácilmente evadida por un niño”.
Mientras, las pavas están protegidas por una malla de gallinero en mal estado que permite el acceso de ratas y ardillas, que pueden ser agentes propagadores de enfermedades.
Por su parte, los dos leones africanos viven en un recinto que no ha sido mejorado en los últimos diez años de operación de Fundazoo.
De acuerdo con el informe del Minae, estos especímenes presentan un comportamiento anómalo toda vez que las jaulas están diseñadas con esquinas que forman ángulos de 90 grados.
“Esto genera conductas estereotipadas, las cuales se caracterizan porque los animales se desplazan de forma constante y frecuente de una lado para otro de forma compulsiva”, señala el texto.
En tanto, en Santa Ana, los saínos viven en un espacio con malla deteriorada y reparada con latas de zinc. Tiene pocos espacios para sombra pese a que es una especie que vive en el bosque.
Con base en el estudio, el ministro del Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez, reconoció ayer que estas deficiencias serían causal de nulidad del contrato con Fundazoo.
No obstante, apeló a que la Fundación trabaje en forma coordinada con un equipo del Minae para definir estrategias de renovación de la infraestructura y eventual traslado de algunos animales.
La comisión ministerial recomendó declarar emergencia en ambos zoológicos y trasladar su administración al Minae.