
Primero le dio el adiós su comunidad, luego sus compañeros de trabajo y -finalmente- lo despidieron todos los feligreses que se acercaron a la catedral metropolitana de San José.
Ayer se realizaron las primeras actividades en honor al arzobispo emérito de San José, monseñor Román Arrieta, quien falleció el martes víctima de un tumor cerebral. Tenía 80 años.
Sus funerales se realizarán hoy, a las 11 a. m., en la catedral capitalina, y se espera la asistencia de obispos del resto de Centroamérica y del presidente de la República, Abel Pacheco.
A las 10 a. m. de ayer, en el templo de San Antonio de Belén no había espacio para un vecino más. Allí se acercaron decenas de personas para escuchar la eucaristía que celebró el obispo de Ciudad Quesada, Ángel Sancasimiro.
En un tono coloquial y muy personal, el sermón del prelado sacó las lágrimas de familiares.
Sancasimiro simuló un diálogo con Arrieta para destacar el amor que le tuvo a su familia, a la Iglesia y a Costa Rica.
"¿Me permites?, ¿me permites el atrevimiento de meterme en tu interior, entresacar de lo poco y bastante que conocí para expresar lo que quisieras decirnos este día?", dijo el prelado de la zona norte.
También aprovechó para agradecerle su amistad y guía de padre.
"Estoy contento, alegre, gozoso, porque sé que Costa Rica tiene ante el Padre un nuevo protector".
Óscar Arrieta, quien es el hermano menor del arzobispo emérito, agradeció las muestras de cariño y las oraciones de las personas.
También recordó las veces que sirvió de confidente y la enorme amistad que construyeron.
Una vez finalizada la misa, los vecinos de acercaron al ataúd para mirar por última vez a Arrieta, quien vistió su traje de obispo.
El cuerpo fue trasladado a la sede de la Conferencia Episcopal, en calle 20, San José. El edificio se levantó por gestión de Arrieta.
Trayectoria. Monseñor Román Arrieta se ordenó como sacerdote en diciembre de 1948 y 13 años después asumió la recientemente fundada diócesis de Tilarán.
En 1979 el Vaticano lo trasladó como titular de la arquidiócesis de San José, en la cual estuvo hasta el 2002, cuando lo sustituyó monseñor Hugo Barrantes.