La sonrisa de Carmen Granados no se apagó ni un instante. El chiste a flor de labios y la graciosa anécdota siempre estuvieron a su lado, aún en su lecho de muerte.
Quienes la vieron en sus últimos días: su hija Olga Marta Granados Soto; su amiga del alma, Flory Alfaro Vaglio; su compañero en el escenario, Lencho Salazar (Lorenzo Salazar) y su esposa Nidia, y, Luis Bernardo Chaves, con quien compartió sus últimas sesiones de radio, comentaron que hasta el último momento, Carmencita fue la misma persona alegre y jovial.
Ayer, muchos de sus familiares, amigos, colegas y admiradores, la visitaron en la capilla B3 de la Funeraria del Recuerdo, donde la humorista fue velada desde el domingo anterior, cuando falleció a causa de una complicación en el hígado, a los 83 años.
Las exequias tendrán lugar hoy en la iglesia Don Bosco, en el barrio del mismo nombre, a las 11:30 a. m., para pasar luego al Cementerio Obrero, donde su cuerpo será enterrado.
El ambiente durante la vela fue tranquilo, pero solemne. En el interior de la capilla fue custodiada por cuatro guardias de la Fuerza Pública. Mientras, la gente se acercaba, a veces tímida, a veces apurada; unos con lágrimas en los ojos, otros con el rostro sereno.
Todos se detenían un instante frente al cuerpo de la artista. Se escuchaban oraciones, despedidas, un simple murmullo y, en algunos casos, nada más un silencio respetuoso.
La visitaron todos, desde el mensajero con el casco en la mano, hasta el político; también la persona humilde con el pantalón manchado y el profesional, celular en mano.
"Siempre decía que su vida era lo que Dios quisiera", recordó su hija Olga Marta, a quien Granados adoptó desde su nacimiento. La muerte no la inquietaba.
"Era una persona muy espiritual", recordó Karen Olsen de Figueres, viuda del expresidente de la República José Figueres Ferrer, para quien Carmencita compuso el Corrido a Pepe Figueres. "La familia Figueres tiene una deuda con ella, don Pepe le tenía un respeto y un amor muy grandes", agregó.
Conforme la mañana se convirtió en tarde, más gente se acercó a la capilla. Uno de ellos fue el animador Luis Fernando Crespi, quien simplemente manifestó: "se fue dejando una estela de alegría y sonrisas".
También estuvieron por allí Omar Torres (Gordo Malo), el humorista Nel López, el exboxeador Jesús Tuzo Portuguez, el expresidente de la República Luis Alberto Monge, el secretario general del Partido Liberación Nacional, Rolando González y otros.
Lencho Salazar, quien la visitó la víspera de su muerte, recordó que estaba un poco decaída, se quedaba dormida mientras hablaba, pero de repente despertaba lista para conversar de nuevo.
La esposa de Salazar, Nidia Morales, contó como en muchas ocasiones Granados la llamaba y simplemente le decía: "Nidia, ¿qué estás haciendo?, ¿querés llevarme a comprar cebollas a Santa Ana?".
Y como esta, otras llamadas eran para ir a darse una jugadita a un casino, o para salir de paseo fuera de la ciudad.
La vela transcurrió entre rosarios y recuerdos. Niños, jóvenes, adultos y ancianos llegaron, igual que los arreglos florales.
En la tarde, el presidente de la República, Miguel Angel Rodríguez, envió a los medios de comunicación un mensaje lamentando el fallecimiento de la popular Rafela.
"La patria pierde a una gran mujer, que a través de las ondas radiales y televisivas tuvo la virtud de hacer reír a un pueblo con humor sano e inteligente. Una mujer que con sencillez y una gran creatividad inició desde los 16 años una fructífera carrera en la radio nacional", dijo el Presidente en el comunicado.