Palmares (Alajuela). Si usted cree que llega a ver cattleyas , dendrobium , maxillarias , oncidium , trichopilias y phaleonopsis , está en lo correcto.
Lo que posiblemente no se imagine es que se encontrará también con una original recreación de una fachada de casa de campo, con mecates arrollados, palas dispuestas, pacas de zacate seco, cercas de madera y hasta una mula de iglesia.
Todo como marco de una sinfonía de formas y colores asombrosos encarnados en una flor que alguien denominó alguna vez orquídea.
Tal es el escenario de la exposición anual que celebra la asociación Valle de las Orquídeas, en el salón parroquial de Palmares.
La muestra, inaugurada ayer, se mantendrá abierta hasta mañana, de 9 a. m. a 9 p. m. “O hasta que haya gente”, como aseguró Miguel Rojas, miembro de la asociación y diseñador del ambiente en que se distribuyeron y ubicaron las plantas.
Según explicó María Lucía Fernández, presidenta de Valle de las Orquídeas, hay expuestas al menos 25 variedades distintas, con presencia de dos agrupaciones “hermanas”: la Asociación Ramonense de Orquideología y la Asociación Naranjeña de Orquideología.
El grupo palmareño fue creado hace 15 años y cuenta actualmente con 25 asociados.
Hace una exposición anual y se reúne todos los meses para intercambiar información sobre el cultivo de las orquídeas; una flor de la que se estiman existen en el mundo unas 25.000 variedades diferentes en estado silvestre y similar número de especímenes híbridos ya clasificados.
En Costa Rica hay al menos 1.300 variedades.
La entrada a la exposición cuesta ¢500 y hay venta de las flores y de algunas comidas.
Sin embargo, para la presidenta de la asociación, comprar una orquídea solo para disfrutarla mientras esté florecida es un mal comienzo.
“Hay que estar dispuesto a cuidarla siempre y saber lo que la planta quiere”, enfatiza.