
Aunque se desconoce cuánta gente se ha tatuado en el país, médicos de distintas especialidades advirtieron ayer sobre el riesgo que tiene dicha práctica para la transmisión de infecciones bacterianas y virales como la hepatitis B y C.
La preocupación de los galenos es que los sitios donde se efectúan los tatuajes están proliferando en diversos puntos del territorio nacional sin que se sepa cómo funcionan o si emplean las medidas de asepsia que requiere el procedimiento (agujas descartables, esterilización de equipos, guantes, entre otros).
Al ser consultado sobre el particular, el ministro de Salud, Herman Weinstok, expresó que pondrán atención al asunto en virtud del riesgo potencial que genera para el contagio de varias padecimientos; entre ellos, sida, hepatitis e infecciones de piel.
Adriano Arguedas Mohs, infectólogo y pediatra del Hospital Nacional de Niños, sostuvo que es necesario que se le ponga cuidado a la consabida práctica pues se trata de una moda cuyas consecuencias pueden ser nefastas.
Tanto Arguedas, como el inmunólogo Mauricio Frajman y el hematólogo Carlos Agustín Páez -estos últimos del San Juan de Dios- señalaron que si bien aquí no hay evidencia de contagio por esta vía, en otras naciones ya está documentada la transmisión de hepatitis por esta causa.
Carlos Agustín Páez Montalbán explicó que cualquier procedimiento que implique la manipulación de agujas debe ser cuidadosamente realizado y vigilado por las autoridades sanitarias.
En una revisión sobre el tema hecha por Gayle Long y Leland Rickman, de la Universidad de San Diego California, se hace referencia a documentación médica que recoge múltiples casos de infección por tatuaje, incluyendo el sida.
Los especialistas advierten que deben implementarse campañas de educación a efecto de que la población se entere de los riesgos que conlleva el realizarse un tatuaje y de los cuidados de rigor.
Mucho desconocimiento
De acuerdo con los profesionales, mucha gente que se hace tatuajes está relativamente desinformada sobre las técnicas que deben seguirse para evitar complicaciones infecciosas.
Esa versión fue corroborada por Guillermo Villalobos, del estudio Alpha Vibra, dedicado a la confección de tatuajes, quien destacó que el consabido procedimiento se lleva a cabo en muchos lugares de Costa Rica y es practicado por personas que desconocen los cuidados elementales.
Eric Haase, propietario de tatuajes El Faro, coincidió con esa apreciación y advirtió que hay muchos establecimientos donde se hacen tatuajes sin seguir los pasos de asepsia requeridos.
Villalobos puntualizó que uno de los riesgos es que se empleen tintas con altos contenidos de plomo, que no se usen las agujas indicadas o no se esterilicen los instrumentos óptimamente.
Ambas empresas -según lo informaron los propietarios- tienen los permisos y las patentes del Ministerio de Salud y son supervisadas constantemente por funcionarios de esa dependencia, pero Villalobos advirtió que sabe de personas que hacen tatuajes en casas de habitación, en condiciones que no ofrecen la mínima seguridad a los clientes.
Colaboró en esta información Gerardo Chaves, traductor de La Nación.
Tatuados Hablan
El tatuaje (colocación de partículas de pigmento bajo la epidermis) era común entre los prisioneros y los militares, particularmente en tiempos de guerra, pero en los últimos años se convirtió en una práctica muy diseminada y, ahora, adultos, jóvenes, mujeres y niños recurren a esta práctica.
La Nación consultó ayer a dos personas que decidieron hacerse tatuajes en sus brazos y señalaron el deseo de efectuarse otro.
Ricardo Moreno, promotor de Grabaciones Musicales. "Desde hace tiempo tenía la idea de tatuarme, traté de buscar el sitio más seguro hasta que encontré uno que me convenció -Alpha Vibra- porque me señalaron los riesgos y me entregaron una hoja con los cuidados que debía tener después del tatuaje.
"Me lo hice con la idea de no volvérmelo a quitar y ahora tengo ganas de hacerme otro. Me siento a gusto, y a mis amigos y amigas también les gusta."
Nelson Vásquez, oficial de seguridad."Me llamaban la atención los tatuajes. Tardé dos años en decidirme, hasta que un amigo me convenció y me lo hizo en su casa de habitación. Esa persona sacó las agujas frente a mí y lavó todos los instrumentos en mi presencia; siempre traté de buscar el método y el sitio más seguro.
"No me lo voy a quitar y más bien he pensado en hacerme otro. En mi familia a todo el mundo le hizo gracia, menos a mi mamá; más bien mi esposa está pensando en hacerse uno."