Si usted tiene un arma y de vez en cuando hace disparos al aire, piénselo dos veces antes de hacerlo... podría meterse en un lío judicial.
Ahora la policía procura dar con la persona que disparó el domingo una bala que en su trayectoria hirió y 24 horas después causó la muerte a Rodolfo Vargas Herrera, de 12 años, en San Rafael de Heredia.
La advertencia de evitar ese tipo de disparos la hizo Jorge Rojas Vargas, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) tras analizar el caso del niño, quien regresaba con su familia de un paseo.
Por ese disparo, una persona puede ser acusada de homicidio culposo, y la pena oscila entre los seis meses de prisión y los ocho años.
Ayer, la medicatura forense trataba de establecer la dirección de la bala, que le ingresó en la cabeza a un lado de la oreja derecha; también el calibre y una probable distancia desde dónde se accionó.
Rojas dijo que es factible que hoy se tenga información luego de la autopsia.
El niño fue herido alrededor de las 4 p. m. cuando caminaba a 150 metros al sur de un puente sobre el río Segundo, en la carretera hacia Las Chorreras, en el Monte de la Cruz, en San Rafael de Heredia.
Él iba junto con otros miembros de su familia y se aproximó a una cerca para orinar. En ese momento se escuchó una detonación y cayó al suelo. Una hermana se percató de que estaba herido al ver sangre en la cabeza.
Rodolfo fue llevado al hospital Nacional de Niños donde falleció el lunes a las 5 p. m. La familia vive en San Josecito de San Rafael de Heredia.
Hipótesis policiales
En el caso, la policía judicial presume que el disparo no fue intencional, sino que provino de alguna arma que fue accionada por una persona que estaba practicando tiro al blanco; o que realizó un disparo al aire para asustar a una persona o animal, y, en última instancia, que en el sitio se estaría probando alguna arma.
Vecinos de Las Chorreras, que prefirieron no ser identificados, dijeron que no es normal escuchar disparos allí.
No obstante, las autoridades tienen información de que los fines de semana individuos deambulan por los potreros o zonas boscosas del Monte de la Cruz para cometer hurtos contra quienes se descuidan al almorzar en los potreros.