Las mujeres, entre los 15 y 45 años tuvieron, en promedio, 2,1 hijos, en el 2002.
Tan solo diez años antes tenían más de tres chiquitos. Y si se va un poco más atrás en el tiempo –por ejemplo, a 1980–, se encuentra que tenían casi cuatro hijos.
En cuestión de los últimos 12 años, la tasa global de fecundidad (promedio de hijos por mujer en edad fértil), bajó un 34,7 por ciento en el país, según cálculos del Centro Centroamericano de Población (CCP).
Esa tendencia a la reducción se vio acelerada, inesperadamente, en el 2002, cuando se alcanzó la cifra de 2,1 hijos por mujer, tres años antes de lo previsto por los pronósticos demográficos.
Los especialistas en población le llaman a esa cifra “fecundidad de reemplazo”.
Cuando una población alcanza esa tasa de fecundidad apenas se garantiza un número suficiente de hijos (en este caso dos) para reemplazar a los padres cuando mueran.
Luis Rosero Bixby, demógrafo del CCP, considera que, en el largo plazo (unos 50 años), esa tasa llevará a un “crecimiento cero” de la población.
Es decir, llegará el momento en que en el país nazca la misma cantidad de gente que muere, lo cual pone en riesgo el relevo de las generaciones más viejas.
Al llegar al índice de 2,1 hijos por mujer en edad fértil, Costa Rica se convirtió en el primer país de Latinoamérica –después de Cuba–, en alcanzar la fecundidad de reemplazo, aseguró Rosero.
Más impacto
Esta baja en la fecundidad se notó cuando los especialistas revisaron los datos de nacimientos del año pasado.
Se encontró una reducción del 7,1 por ciento en relación con los nacimientos del 2001.
Aunque la caída de la natalidad se venía notando desde hace 17 años, nunca se había visto un bajonazo como el del 2002.
Las causas aún se exploran, y por el momento se ha descartado que se deba a un problema de registro, a una reducción en el aporte de las madres extranjeras, o que tenga relación con la vigencia de la Ley de Paternidad Responsable , a partir del 2001.
Tanto Rosero como María Elena González, subgerente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), consideran prudente esperar los datos de nacimientos que arroje el 2003.
De esto dependerá, en gran medida, determinar si lo que sucedió en el 2002 fue producto del azar o corresponde, efectivamente, a una tendencia en el comportamiento de la población.
Para Rosero, llegar a la fecundidad de reemplazo no es, aún, sinónimo de crisis.
“Si la baja continúa y llegamos a los niveles de España o Italia (un poco más de un hijo por mujer; es decir, casi la mitad del reemplazo), sí estaríamos en crisis. Pero no creemos que la baja en Costa Rica siga por debajo del reemplazo”, aclaró Rosero.