El País

Accidente tuvo testigos

La Fortuna de San Carlos. Un finquero, su hijo y un vecino fueron los últimos en observar la avioneta Cessna de la empresa SANSA, segundos antes de que se estrellara contra la pared norte del volcán Arenal.

Fueron los únicos testigos del accidente ocurrido el 26 de agosto, que cobró diez vidas, entre ellas la de una mujer embarazada.

Juan Luis Peñaranda Quesada, productor de leche –de 51 años–, su hijo Key y un amigo de nombre Christian –estos de 15– se encontraban al ser mediodía en una colina de su finca, que colinda con el centro turístico Los Lagos.

Fue desde allí donde escucharon el motor de la aeronave y la observaron venir procedente de La Fortuna.

"De pronto, viró de derecha a izquierda para acercarse al volcán. Yo la vi, la vimos muy bien", recordó Peñaranda.

Aunque la siguió con la vista, la nave se introdujo en las nubes que tapaban la parte superior del coloso.

"Oí pum ...el bombazo, un golpe muy fuerte en seco. Yo en ese momento no pensé que fuera la aeronave y le dije a los dos: 'vamos, vamos porque este volcán está peligroso' ".

Inquietud

Su hijo Key, sin embargo, insistió en que el ruido lo había producido el avión al chocar contra el volcán y que prueba de ello, era que habían dejado de oír el motor.

La inquietud de este hombre y los muchachos aumentó cuando corrió el rumor sobre una avioneta desaparecida.

Key incluso narró la historia a policías de la Guardia Rural, pero no le dieron importancia, porque la información que circulaba era que el avión estaba en el volcán Chato, contiguo al Arenal.

Al día siguiente, fue Lorena Salas, esposa del finquero, quien se acercó a las 9 a. m., a un grupo de cruz-rojistas para contar lo que los tres hombres habían visto y oído.

Quince minutos después por los radios de comunicación de la Cruz Roja se avisó que, desde el aire, habían visto los restos del avión siniestrado.

A partir de este momento, comenzó un intenso trabajo de socorristas y autoridades judiciales que concluyeron el miércoles con la recuperación de los cuerpos.

Durante esta labor, agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) también trataron de localizar un bolso propiedad de Steven Bohmer, en el que, según sus parientes, llevaba una significativa cantidad de dinero. Este sin embargo, pudo haber caído en algún cañón de muy difícil acceso, aunque nadie pudo corroborar si realmente portaba el dinero.

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