El Tribunal Superior Penal del segundo circuito judicial acogió ayer a medias un reclamo planteado por el exministro de Seguridad y Justicia Juan Diego Castro en contra de tres periodistas de La Nación, a quienes absolvió de un delito, condenó por otro y obligó, junto con el periódico, a pagar la mitad de los daños solicitados por el demandante.
En forma unánime, los tres jueces absolvieron al director, Eduardo Ulibarri, y a los redactores Rónald Moya y José David Guevara por el delito de calumnias (imputación falsa de un delito). Por mayoría los condenaron por "injurias por la prensa" y declararon con lugar la acción civil resarcitoria, que cuantificaron en ¢5 millones por el "daño moral" presuntamente causado por el editorial y otros ¢5 millones por el de la información.
La Nación S.A. fue condenada solidariamente en la acción civil, que Castro había fijado en ¢20 millones. También se le obliga a la publicación de la sentencia en las diez primeras páginas del periódico.
La parte resolutiva de la sentencia la leyó el juez presidente, Juan Marco Rivero Sánchez, a las 2:41 p. m. de ayer, 41 minutos después de la hora prevista. El, junto con la cojueza Teresita Rodríguez Arroyo, volcaron la balanza en favor de la condena; la otra integrante del tribunal, Silvia Badilla Chang, salvó su voto, absolvió de toda pena y responsabilidad a los periodistas y declaró sin lugar la acción civil en todos sus extremos.
La Nación apelará
Juan Diego Castro sostuvo que la sentencia "pone límite al periodismo supositivo del periódico La Nación", e insistió en que el fallo no coarta la libertad de prensa.
Por su parte, para Ulibarri el fallo fue "una especie de empate", pero preocupante por el efecto que puede tener sobre la libertad de expresión. "Por imperativo ético y profesional de un periódico que se debe a lectores y ciudadanos que reclaman y tienen derecho a información, crítica y evaluación del uso que se dé a fondos públicos, no nos podemos dar por satisfechos y vamos a apelar", dijo.
El defensor del diario, Fernando Guier Esquivel, calificó la sentencia como "desconcertante" y reiteró que la apelará, por considerar que desde el principio hubo vicios procesales "muy graves".
Castro acusó a los comunicadores y al diario por la publicación de una noticia y un posterior editorial divulgados el 19 y el 22 de setiembre de 1997, respectivamente. La noticia reveló una denuncia de la Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP) que señalaba la asignación de un vehículo y protección policial a Castro, los cuales eran pagados por el Estado; además, informaba de que no habían sido devueltas armas asignadas a la custodia de la residencia del exministro.
Días multa
La sentencia dividida condena a Ulibarri como autor de dos delitos de injuria (en la información y el editorial), por los cuales le imponen 100 días de prisión, conmutados por 100 días multa a ¢5.000 cada día, para un total de ¢500.000.
Por su parte, a Rónald Moya y José David Guevara se les declaró coautores de un delito de injurias y se les pena con 30 días de prisión, conmutados por 30 días multa a ¢2.000 cada día, para un total de ¢60.000 de multa cada uno.
Ayer, luego de conocer la lectura del fallo, Castro recibió el abrazo de Karen Olsen, madre del presidente José María Figueres, la cual llegó a la sala de juicio para escuchar la lectura del juez Rivero.
Luego, el exministro y varios de sus colaboradores, incluyendo al abogado del presidente Figueres, Henry Vega, se dirigieron hasta la Casa Presidencial. Ahí, en el jardín, Castro reventó varias bombetas en razón de su júbilo y posteriormente entró al edificio, fumando un puro.
Poco después, entrevistado por el telenoticiero NC4, el Mandatario expresó: "Cuando don Juan Diego tomó la decisión de salir del Gobierno se hicieron muchas conjeturas y los enemigos de siempre quisieron tejerle toda una mala atmósfera; mala atmósfera que hoy ha quedado -para los pocos que podían tener dudas sobre las actuaciones de don Juan Diego- completamente borrada."
El viernes, Mariano Figueres Olsen, hermano del Presidente de la República, permaneció casi todo el día entre los espectadores de la última sesión del debate.
Durante el juicio, que comenzó el lunes 23 de febrero y culminó ayer, Juan Diego Castro dijo ser víctima de una supuesta persecución por parte de este diario y ofreció entre sus testigos al propio Presidente de la República (quien fue el martes a declarar) y al viceministro de Justicia, Geovanni Bonilla. La totalidad de la sentencia se leerá el próximo martes a las 2 p. m.