Con un escenario muy parecido y casi con los mismos personajes de 20 días atrás, anoche el sacerdote católico Mínor de Jesús Calvo Aguilar fue absuelto de las tres acusaciones por las que la Asociación Triángulo Rosa, pro defensa de la orientación sexual, lo llevó a juicio.
El proceso estuvo relacionado con manifestaciones hechas por el cura, el 23 de julio de 1998, durante su programa "Alabaré", que se transmite en Radio Monumental, en las cuales se pronunció en contra de la realización de un congreso de homosexuales y lesbianas, en Quepos, Puntarenas.
Apenas el 5 de febrero último, el mismo Juzgado Contravencional de San José, absolvió al arzobispo Román Arrieta Villalobos del delito de discriminación en el que, según la organización, incurrió en la homilía del 2 de agosto. Durante este sermón, Arrieta también exteriorizó su oposición al congreso.
Ahora, el padre Mínor enfrentaba cargos por las contravenciones de divulgación de hechos mortificantes, incitación al odio e infracción a la ley número 7771 en su artículo 48, que sanciona la discriminación de homosexuales.
Cosecha de un juicio
A las 7:40 p. m., tras conocer el fallo, el sacerdote manifestó que considera, éste, "uno de los precios de trabajar por Jesucristo".
"El temor más fuerte es que malinterpreten las cosas y que a uno lo señalen como inquisidor", manifestó el religioso luego de celebrar con su abogado, Ricardo Jiménez, el fallo favorable de la jueza contravencional de San José, Cristiana Vargas.
Al fondo de la sala y mientras se retiraba silencioso, el director ejecutivo de la Asociación Triángulo Rosa, Francisco Madrigal, calificó la sentencia en dos sentidos: "es un retroceso para la legislación costarricense pero un progreso para la comunidad gay". Por esta razón, no descartan llevarla a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Para él, este es el momento para que los homosexuales se puedan sentar con el sector religioso para hablar de sus derechos, reto que el padre Mínor aceptó porque "todos son hermanos".
De acuerdo con la sentencia, las palabras del sacerdote durante su programa "Alabaré" lo que hacen es "atender a un llamado del pueblo católico de Quepos, en que no refiere a persona en concreto, ni hace alusión a la vida privada de persona o familia". Por lo tanto no encuadra dentro de la divulgación de hechos mortificantes.
Tampoco incitó al odio, dice el fallo, sino que más bien "da un mensaje de amor y esperanza al homosexual proclamando el amor de Cristo hacia los pecadores con un mensaje de cambio para su salvación eterna".
Finalmente, el Juzgado consideró que Calvo Aguilar no cometió discriminación, sino que invitó a manifestarse en contra del congreso gay, por estimar que es un mal ejemplo para niños y adolescentes.