Este es el testimonio de una corresponsal de guerra recién llegada del campo de batalla: un campo de futbol.
Las armas: tres toneladas de tomates podridos. El objetivo: que el enemigo quede oculto en salsa y...¡a tomatazo limpio!
De todo el Valle Central llegaron ayer los combatientes a la guerra de tomates de San José de Trojas, en Sarchí de Valverde Vega.
Fue una lucha sin normas. La batalla se disputa desde hace dos años en el marco de la Feria del Tomate en esta localidad donde la mayoría de sus habitantes viven de la producción de este fruto.
Miguel Cubero es uno de ellos. En el 2001 era miembro de la junta y tuvo la idea, inspirada en la Tomatina española (en Buñol, Valencia).
“Lo organizamos para recaudar fondos y construir un salón multiusos, aunque la opción de la guerra se descartó al principio por el derroche; luego se vio que estos tomates no se pueden vender”, explica.
Son las 2 p. m. No hay escapatoria ni para los espectadores ni para los reporteros.
Al grito de “ese mae esta limpio”, una lluvia de tomates cae sobre las víctimas, que, además, reciben revolcones sobre la fruta roja. Una hora después, todo acaba. La próxima será el domingo entrante... No falten: la lucha espera.