
Turrialba (Cartago).
Todos los días, desde algún rincón del parque Central de Turrialba, José Luis Delgado Alvarado transforma una vieja tuca en uno de los atractivos especímenes de la fauna local, que están en peligro de extinción.
Armado con un mazo, un formón, un guante y gorra amarilla, transcurre su día descargando energía, dando forma a su creatividad, golpe tras golpe, en cualquier tronco que llegue a sus manos para lograr uno de los proyectos artístico-culturales más llamativos de ese cantón: un zoológico de animales de madera.
No es solo arte. Con las obras se busca que vecinos y visitantes puedan conocer especies cuya existencia corre peligro.
Hasta el momento, Delgado ha creado siete esculturas, entre las que figuran un sapo, un mono, una ardilla, una serpiente, una iguana y la danta en la cual trabaja actualmente.
“Definitivamente a la iguana es a la que más cariño le tengo… Hasta me pongo celoso cuando algún chiquillo se le sienta encima”, dice este orgulloso turrialbeño, quien a sus 49 años ha llevado su arte a otros países.
Hace unos años esculpió –siempre en madera– un caballo con su jinete, en tamaño natural, para la Real Policía Montada de Canadá y que hoy está en Toronto; un campesino –también de proporciones reales– se encuentra en Holanda.
“Muchas otras más pequeñas se han vendido en Nueva York y otras lucen en otras zonas turísticas de Costa Rica, como playa Monos y playa Naranjo”, afirmó.
“Este proyecto de la Municipalidad de Turrialba es importante, porque permitirá que se conozcan los animales propios de la zona y porque es una buena forma de aprovechar parte de la madera que se decomisa”, explicó.