En las casas en las que ya se presentan los racionamientos de agua son comunes las ollas, los baldes y hasta estañones cargados del líquido.
Las familias se las ingenian de la mejor manera posible para evitar que los cortes en el suministro alteren el ritmo habitual de sus vidas.
Desde este miércoles, Acueductos y Alcantarillados (AyA), anunció los racionamientos como una medida para que el agua alcance en el área metropolitana durante todo el verano.
No obstante, desde varias semanas atrás ya varias comunidades padecen las penurias de tal carestía.
Esa es la situación de doña María Cristina Fallas. Ella vive en Calle Cochea de Alajuelita y desde diciembre el agua le llega "a poquitos".
Según su relato, tiene que recoger el líquido en tarros y madruga para lavar la ropa y bañar a tres chiquitos.
Al igual que ella, Vera Fernández, también en Calle Cochea, se queja de las enormes dificultades de vivir en esa comunidad.
"Aquí, todos los veranos falta el agua y a veces ni siquiera avisan cuando la van a cortar", dijo.
En este poblado, en la parte alta de Alajuelita, el AyA reconoció que hay problemas derivados de una fuente de agua muy pequeña.
Según Isidro Solís, director de operaciones del acueducto metropolitano, allí el caudal no supera los 11 litros por segundo y eso no es suficiente para abastecer a todos los pobladores.
En estas mismas condiciones están las familias de "La Musmanni", frente al supermercado Hipermás en San Sebastián.
Doña Mary Ardón narró el miércoles que en esa localidad el agua se va por ratos, durante las tardes.
Eso la obliga a madrugar más para lavar la ropa durante la mañana; también corre un poquito con las comidas, para que el racionamiento no la agarre "a medias con el almuerzo".