
Ocho de cada diez estudiantes de primer ingreso de la Universidad de Costa Rica (UCR) no cuentan con la habilidad lectora que se esperaría en ese nivel. Esto significa que solo dos de cada diez alumnos tienen la capacidad para comprender los textos que les asignan en la educación superior.
Así lo revelan los resultados de una investigación realizada en todas las sedes y recintos de esa casa de estudios superiores con 2.000 personas que entraron en el 2025.
El estudio, elaborado por el Instituto de Investigación en Educación (INIE) de la UCR, consistió en la aplicación de la prueba adaptativa DIALECT a los estudiantes. Dicho examen permite determinar las fortalezas y debilidades en subprocesos lectores.
“Los resultados vienen a confirmar lo que ya sabemos y el Estado de la Educación viene diciendo: el proceso de comprensión lectora está muy mal en el estudiantado”, comentó Eiliana Montero, integrante del grupo investigador.
En su décimo informe, el Estado de la Educación reveló que en Costa Rica hay estudiantes en noveno año que leen como si estuvieran en tercer grado, un rezago que también se está evidenciando en las aulas universitarias.
En julio del 2025, el informe Habilidades de Comprensión Lectora de Estudiantes de Primer Ingreso de la Universidad Nacional (UNA) sacó a la luz que solo un 14% de los alumnos de Estudios Generales, ubicados en la sede central en el 2024, entraron con un nivel satisfactorio.
Ahora, los resultados en la UCR evidencian una realidad similar.
La prueba aplicada se puntuó mediante lexiles, una métrica que permite estimar tanto la habilidad de comprensión en las personas como el nivel de dificultad de un texto. A partir de estos resultados se pudo determinar la capacidad lectora de los estudiantes según su sede y recinto.
La información arrojó que solo en dos sedes de la UCR, más de un 20% de los alumnos tenía una comprensión lectora satisfactoria. Se trata del recinto de Grecia, con un 22,9%, y la sede Central, Rodrigo Facio, con un 20,9%.
Los casos más dramáticos son las sedes Del Sur, en Golfito, y Santa Cruz, Guanacaste, donde el 0% de los participantes en la prueba alcanzaron el nivel satisfactorio.
En cuanto al resultado por lexiles, los tres recintos con mejor desempeño lector fueron Alajuela (con 1.106 lexiles), Grecia (con 1.104 lexiles) y Central (con 1.103 lexiles). Estos datos corresponden a un promedio, por lo que los estudiantes pueden estar encima o debajo de la cifra.
En las últimas posiciones y por debajo de los 1.000 lexiles se encuentran Santa Cruz (con 980) y Del Sur (944).
Los lexiles permiten hacer una comparación entre los estudiantes costarricenses y alumnos de países industrializados.
Eiliana Montero explicó que los estudiantes que mostraron mejor desempeño se equiparan con alumnos de décimo año de otras naciones. Mientras, según indicó, los universitarios de sedes como la Del Sur y Santa Cruz tienen una comprensión lectora como la de alumnos de sétimo año de países industrializados.
“En ninguna de estas dos sedes se encontraron estudiantes con un nivel satisfactorio para poder enfrentar los textos universitarios.
“A nivel general podemos decir que realmente en todas las sedes es una minoría la de los estudiantes que, de acuerdo con esta medición, están en el nivel apropiado de competencia lectora que requieren para comprender los textos universitarios”, señaló la investigadora.
Jáirol Núñez Moya, vicerrector de docencia de la UCR, comentó que la investigación presenta datos que evidencian que el rezago estudiantil no es una percepción de los docentes universitarios.
“Si queremos un cambio país, tenemos que apostar por proyectos estructurales y por una visión general del sistema educativo y no achacarles a las universidades situaciones en las que podemos aportar y en las que estamos preocupadas por aportar. Pero requerimos que también se hagan ajustes en otros niveles educativos”, manifestó Núñez.
¿Qué pueden hacer y qué no los estudiantes?
Un texto como Historicidad de la Escuela Española y Narración en La lengua de las Mariposas que deben leer los estudiantes de la sede Central de la UCR tiene un rango de 1.010 a 1.200 lexiles.
Este escrito puede ser leído en forma apropiada por alumnos que están cerca de ese promedio de lexiles. Pero aquellos que se ubican por debajo de ese nivel no podrían comprender, por sí solos, esta lectura sin un apoyo pedagógico.
“Ahora veamos el texto más difícil, La frontera de cristal, de Carlos Fuentes, que tiene un rango de 1.410 a 1.600 lexiles (...). La gran mayoría de los estudiantes, sin un andamiaje pedagógico adecuado, sin un acompañamiento específico, no podrían entender por sí solos ese texto”, explicó Montero.
La investigación realizada en la UCR contó con la participación de María de los Ángeles Carpio, como coordinadora; así como de Catalina Ramírez Molina, Diego Alexánder Ugalde Fajardo y Grettel María Mora Coto. El informe presentó una descripción de niveles de desempeño de estudiantes que se ubican entre 985 y 1.087 lexiles.
Estos alumnos son capaces de comprender vocabulario general y académico de frecuencia media, aunque presentan dificultad ante términos especializados. Usualmente, requieren de glosarios para consolidar significados de conceptos claves.
En cuanto a la gramática, los estudiantes en este rango de lexiles logran manejar adecuadamente las oraciones simples y compuestas, pero cuando se trata de sintaxis muy compleja, esta puede generarles confusión.
Respecto al razonamiento, estos alumnos son capaces de identificar ideas principales y algunas relaciones entre ellas, pero aun están fortaleciendo su capacidad para hacer inferencias complejas.
Lo que viene
El proyecto de investigación consta de tres partes. La primera fue, precisamente, hacer el diagnóstico que evidenció el estado de comprensión lectora con el que están llegando los estudiantes a la UCR.
El segundo paso será diseñar este año una propuesta pedagógica para el mejoramiento de la comprensión lectora. Y la tercera etapa será implementar esa propuesta en el 2027 en diferentes grupos.
Para Catalina Ramírez, quien trabaja en formación de docentes de secundaria en la Facultad de Educación de la UCR, la investigación revela que es necesario hacer ajustes en los colegios y no solo en cuanto a evaluar la comprensión lectora, sino también enseñarla.
“Si nosotros revisamos el programa de estudios de Español (de colegio), nos damos cuenta de que no hay procesos ordenados, secuenciados ni didácticos de cómo hacer comprender textos, de cómo enseñar a comprender textos”, señaló la investigadora.
