Cuarenta niños con edades entre los tres y 14 años han perdido la vista en un ojo al contagiarse de un parásito que está en las heces de perros y gatos.
El parásito es conocido como Toxocara canis, e ingresa por la boca de los niños tras haber tocado o consumido tierra, objetos o alimentos que hayan tenido contacto con heces contaminadas.
Los síntomas más frecuentes que presentan los niños antes de quedar ciegos son estrabismo (visión distorsionada), visión borrosa y leucocoria (pupila blanca).
Esto último ya de por sí es una emergencia oftalmológica pues también se le relaciona con la presencia de tumores benignos en los ojos (retinoblastomas).
En los estadios más graves de la infección se produce desprendimiento de la retina. Para esto la única terapia disponible es la vitrectomía (colocación de un lente dentro del ojo) que, sin embargo, no garantiza la recuperación total de la vista.
Esta enfermedad también podría presentarse en adultos, aunque no se conocen casos aquí.
Cadena
Al tocarse la boca con las manos o algún objeto contaminado, el niño hace que el Toxocara pase directamente al tubo digestivo y de ahí a los intestinos, donde se convierte en larva, rompe la pared intestinal y se mezcla con el torrente sanguíneo.
Una vez en la sangre comienza su ruta hacia órganos como los ojos, produciendo lo que los oftalmólogos llaman “larva migrans” ocular o “toxocariasis ocular”.
Con menor frecuencia el parásito ataca el hígado, los pulmones y el cerebro. En estos casos se conoce como “larva migrans visceral”.
El Hospital Nacional de Niños ha registrado 40 casos de toxocariasis ocular desde 1997, de los cuales 35 fueron presentados por especialistas costarricenses en el Congreso Centroamericano de Oftalmología, celebrado en Managua, Nicaragua, en marzo.
En aumento
El oftalmólogo de ese hospital Joaquín Martínez Arguedas –quien trabaja en la clínica Clorito Picado, en Cinco Esquinas de Tibás–, dijo que en los primeros meses de este año han atendido a cinco menores más con el problema.
Esto les preocupa pues cada año, en promedio, es normal atender hasta siete casos.
Ante el aumento, los médicos hacen un llamado para que los dueños de perros y gatos los desparasiten por lo menos cada seis meses.
“Prevenir el contagio mediante la desparasitación es la única vía posible pues, desgraciadamente, los tratamientos disponibles no garantizan que la vista se recupere completamente en un niño que ya ha sido contagiado”, explicó.
También se recomienda extremar las medidas higiénicas, sobre todo lavado de manos y correcta manipulación de la comida.
El parásito –un nematodo intestinal– es común en animales domésticos como perros y gatos, no así en humanos. Hasta ahora no se sabe con certeza por qué ataca solo un ojo.
En otros países como Argelia o Túnez tienen registrados casos de ceguera bilateral. Eso aquí aún no ha pasado.
El Hospital Nacional de Niños indicó que el 65,7% de los pacientes tratados por Toxocara son del área rural, al parecer debido a su mayor contacto con animales domésticos.