La atención de un accidente de Tránsito se demora de 40 minutos a varias horas por la escasez de patrullas y grúas para vigilar 35.000 kilómetros de carreteras nacionales y caminos de lastre.
La situación es más grave en zonas rurales, donde hay menos vehículos que en el área metropolitana y las delegaciones están más distantes unas de otras.
Solo un ejemplo. El 23 de agosto, un tráiler cargado de tucas y sin frenos mató a cinco personas en Los Chiles de Aguas Zarcas, en San Carlos, Alajuela.
El suceso ocurrió a las 8 a. m. pero la patrulla más cercana estaba a 30 kilómetros, en Ciudad Quesada, y llegó al lugar 40 minutos después.
Estadísticas. La Policía de Transito tiene 365 patrullas, entre vehículos sedán, pickups , grúas y motocicletas, pero solo 311 están en funcionamiento.
Las otras 54, que representan el 15% de toda la flotilla, están fuera de servicio por problemas de motor, fibras y frenos, explicó German Marín, director de la Policía de Tránsito.
Con apenas 311 unidades, los 800 oficiales tienen que repartirse 7.000 kilómetros de rutas nacionales, 28.000 kilómetros de vías cantonales y 800.000 vehículos.
A cada carro le corresponde atender, en promedio, 112 kilómetros diarios.
Según datos de Viviana Martín, viceministra de Transportes, cada una de estas patrullas acumula 60.000 kilómetros al año.
De las 311 unidades en buen estado, 70 son sedán con más de ocho años de uso, 54 pickups , 160 motocicletas y apenas 27 grúas.
Además, si hay que remolcar un furgón o un camión, el Tránsito tiene que alquilar la grúa para carga pesada, pues no tiene ninguna.
En la delegación de Grecia, que cubre Valverde Vega, Poás y Sarchí –en Alajuela–, apenas hay tres patrullas y una está en mal estado.
Mientras una hace recorridos, la otra atiende incidentes, pero si ocurren dos o más hechos en poco tiempo, los choferes tendrán que esperar más de una hora para recibir atención.
Según Luis Solís, jefe de la delegación, en ocasiones piden que la Fuerza Pública los traslade a Poás. Pero la Policía local solo puede llevarlos hasta Santa Gertrudis Sur. Allí hacen trasbordo a otra patrulla policial que los deja en Poás.
Según Solís, hace un tiempo les enviaron una moto para Poás, pero nunca la usaron. “El primer día alzó fuego frente a los oficiales”.
Además, otra patrulla Cavalier (con ocho años de uso) y una moto para Naranjo tampoco funcionaron por problemas en el arrancador y el sistema eléctrico.
“Nos sentimos abandonados cuando llega equipo nuevo va a San José y lo que no sirve nos lo mandan a nosotros”, reclamó Solís.
A estas carencias se suma que la Policía de Tránsito solo cuenta con 23 sedes en todo el país y algunas a enormes distancias, unas de otras.
Por ejemplo, la delegación de Río Claro, en Golfito, Puntarenas, cubre cantones tan distantes como Corredores, Osa y Coto Brus, a más de una hora de distancia.
La otra delegación en la zona fronteriza con Panamá fue cerrada por falta de mantenimiento.
La inversión para mejorar la infraestructura de las sedes será, en el 2009, de apenas ¢123 millones.
Viviana Martín alegó que con el exiguo presupuesto del Tránsito es necesario definir prioridades, “y lo más importante es salvar vidas”.
Este año invirtieron ¢1.846 millones en 92 motos, 11 pickups y 1 grúa. “Imagínese cómo estaban antes”, expresó la Viceministra.
Martín cree que la reforma a la Ley de Tránsito, que tiene casi dos años de trámite en el Congreso, y que aumentaría considerablemente las multas, es la salvación a la falta de recursos del Tránsito.
