Una pena de 156 años de prisión adecuados a 50 dictó ayer el Tribunal de Juicio de Heredia contra Henri Marín Quesada, un bailarín señalado como un violador en serie, que fue apresado el año anterior por la policía judicial.
La sentencia fue emitida a las 4 p. m. en la sala número 4 de los tribunales. Allí, el imputado, en medio de siete custodios, escuchó el fallo final, tras dos semanas de debate.
Inicialmente, la fiscalía había solicitado una condena de 484 años de prisión contra el acusado, ya que dentro de la acusación figuraban 20 delitos de violación agravada, siete robos agravados, tres abusos deshonestos, tres privaciones de libertad, un hurto agravado y dos tentativas de violación.
No obstante, el tribunal solo lo sentenció por siete violaciones, siete robos agravados e igual número de privaciones de libertad. También, por dos tentativas de robo agravado y una tentativa de violación.
Marín fue detectado por la policía debido a que siempre utilizó el mismo modo de operar y actuaba en un único lugar: cerca de la autopista General Cañas, a la altura de San Antonio de Belén.
Ayer, en la etapa de conclusiones, el defensor del acusado manifestó que las pruebas aportadas en el debate eran claras y contundentes, razón por la cual no podía pretender una absolutoria.
Empero, si solicitó una pena menor y la recalificación de algunos hechos punibles, lo que al final logró.
Centro de atención
Este hombre, de 28 años de edad, a partir del 29 de abril de 1999, día de su captura, empezó a ser centro de atención para las autoridades, ya que ha protagonizado desde una toma de rehenes para escapar hasta una tentativa de suicidio.
El pasado 13 de junio, cuando se realizaba una audiencia preliminar en su caso, sacó un revólver de un yeso que compró en la cárcel y encañonó a los representantes de la fiscalía.
Luego, tomó al juez Víctor Mora y lo obligó a caminar hasta la puerta de los tribunales para escapar. Afuera fue capturado por la policía.
A pesar de que siempre había negado los cargos, Marín aceptó ayer tras finalizar el juicio ser el responsable de la mayoría de los ultrajes.
Solo negó haber abusado de una de las jóvenes, a quien identificó como una conocida suya.
Marín manifestó que las violaciones las ejecutó para hacer creer a la policía que el autor era otro bailarín muy parecido a él. La intención era entablar una relación sentimental con la compañera del hombre una vez que fuera encarcelado.
"Nunca había confesado. Ahora voy a hablar para que ustedes sepan que todo lo que hice fue por una mujer. Quise que la policía pensara que otra persona era la responsable, pero caí yo", afirmó el acusado.
El testimonio de las víctimas fue fundamental de acuerdo con a fiscal Deyanira Godinez para "amarrar" la acusación. Además, los reconocimientos físicos y otras evidencias desenmascararon al bailarín.
Una prueba de los laboratorios forenses, practicada con el semen encontrado en dos de las afectadas, reveló que existen mil millones de posibilidades de que fuera de Marín. "Hay prueba más que contundente", puntualizó la fiscal.
Una vez que se terminó de leer el "por tanto" de la sentencia Marín se retiró de la sala. Las únicas palabras que emitió fueron: "No voy a cumplir esos 50 años de cárcel".